El gigante industrial argentino finalizó un acueducto clave de US$ 1.000 millones para abastecer de agua marina desalinizada a las mayores minas de cobre chilenas. Con su reciente desembarco operativo en la provincia, la empresa apunta a replicar su liderazgo logístico en el inminente «boom» del cobre sanjuanino.
Por Redacción Diario Colón San Juan
El Grupo Techint, uno de los conglomerados de ingeniería y construcción más potentes de Argentina, acaba de marcar un hito histórico del otro lado de la cordillera. La compañía finalizó con éxito la construcción del proyecto Saddn, un colosal sistema de de acueductos de 160 kilómetros que transportará agua desalinizada desde el Océano Pacífico directo hasta el corazón del desierto de Atacama, alimentando a tres de los complejos cupríferos más grandes de Chile: Radomiro Tomic, Chuquicamata y Ministro Hales.
La megaobra requirió una inversión de US$ 1.000 millones y ya se encuentra en fase de pruebas operativas. En régimen pleno, bombeará hasta 840 litros de agua por segundo a miles de metros de altura.
Pero, ¿por qué este logro logístico en Chile repercute con tanta fuerza en San Juan? La respuesta combina estrategia empresarial, sustentabilidad hídrica y el inminente despegue de los megaproyectos locales.
1. El desembarco de Techint en San Juan
Este hito coincide con un movimiento clave: Techint se está instalando de forma permanente en San Juan. Atraído por el enorme potencial del cobre local, el grupo no solo abrió oficinas administrativas en la provincia, sino que evalúa terrenos para levantar una planta operativa de gran escala. La empresa ya cuenta con un historial en la región (participó en la construcción de los diques Caracoles y Punta Negra, y en yacimientos como Veladero), pero esta vez su apuesta es fija y a largo plazo. La experiencia adquirida en el desierto chileno se convierte en su principal carta de presentación para liderar la infraestructura minera sanjuanina.
2. Infraestructura para el «Monstruo del Cobre» sanjuanino
Proyectos de la talla de Los Azules, El Pachón, Josemaría y el Distrito Vicuña van a requerir obras civiles monumentales para ponerse en marcha: caminos de alta montaña, tendidos eléctricos de alta tensión, plantas de procesamiento y complejos sistemas de manejo de fluidos. La finalización de la megaobra en Chile demuestra que Techint posee el «músculo» técnico y financiero para hacerse cargo de los desafíos que demandará la cordillera sanjuanina.
3. La clave del agua y el debate sustentable
Uno de los mayores desafíos de la minería moderna es el uso eficiente del agua. En Chile, la presión social y las exigencias ambientales obligaron a que los proyectos migren masivamente hacia el uso de agua de mar desalinizada (se proyecta que represente el 66% del consumo minero para 2034). Desde la propia conducción de Techint ya se ha deslizado una visión a largo plazo sumamente ambiciosa: la posibilidad futura de abastecer proyectos mineros del lado argentino cruzando agua desalinizada desde el Pacífico a través de los Andes, o bien desarrollando alternativas de ingeniería de máxima eficiencia hídrica adaptadas a los ríos de deshielo locales.
Un motor para el empleo y proveedores locales
Para el entramado económico de San Juan, la consolidación de Techint en el sector del cobre es vista como una excelente noticia. La envergadura de los proyectos en los que suele participar la firma tracciona de manera directa la contratación de mano de obra local y genera una fuerte cadena de valor para las pymes proveedoras de la provincia.
Con la megaobra chilena terminada y el ojo firmemente puesto en la cordillera local, el gigante de la construcción se posiciona en la línea de largada para ser el gran constructor del futuro del cobre en San Juan. El «know-how» ya lo tiene; ahora es el turno de aplicarlo en casa.







