Impulsado por el cobro del aguinaldo y el entusiasmo del Mundial de fútbol, el consumo pyme cortó la racha negativa en la comparación interanual. Sin embargo, en el mes a mes cayó un 1,3% y los comerciantes mantienen la cautela de cara al resto del año. El informe detallado de CAME.
Un leve respiro llegó para las pequeñas y medianas empresas comerciales del país. Durante el mes de junio, las ventas minoristas pyme registraron un crecimiento interanual del 0,9% a precios constantes. La cifra enciende una luz de esperanza en el sector, aunque desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) aclararon que los signos de debilidad en el consumo masivo siguen estando presentes.
El dato interanual positivo contrasta con el balance general del año: el primer semestre de 2026 cerró con una caída acumulada del 2,5%, reflejando la complejidad que atravesó el sector en la primera mitad del año. Además, en la comparación mensual con respecto a mayo, la actividad económica sufrió un retroceso del 1,3%.
El efecto «Aguinaldo» y la fiebre mundialista
De acuerdo al relevamiento difundido por la entidad gremial-empresaria, este repunte interanual respondió principalmente a dos factores estacionales muy marcados. Por un lado, el cobro del Sueldo Anual Complementario (SAC) inyectó liquidez en la calle; por el otro, el inicio del Mundial de fútbol funcionó como un fuerte dinamizador, generando una mayor circulación de dinero y empujando el consumo en rubros específicos vinculados al evento y al esparcimiento.
No obstante, desde CAME advirtieron que este impacto es coyuntural y no llega a revertir la tendencia de fondo. La caída frente a mayo evidencia que los consumidores siguen moviéndose con extrema cautela, administrando de forma estricta sus ingresos mensuales y priorizando las compras esenciales o puntuales por encima de la adquisición de bienes durables o de mayor valor.
Radiografía pyme: expectativas y freno a la inversión
El informe también evaluó el termómetro interno de los dueños de los locales. La realidad actual de los comercios muestra un escenario dividido: el 50,1% de los empresarios consultados afirmó que su situación se mantuvo estable en comparación con el año pasado, mientras que un 43,1% manifestó estar atravesando un panorama desfavorable (una cifra que, de todas formas, es menor a la registrada en mayo). Solo un pequeño porcentaje consideró que su realidad mejoró.
De cara al futuro inmediato, la tónica general es la prudencia:
- El 52,3% de los comerciantes estima que el panorama económico se mantendrá sin cambios significativos durante los próximos doce meses.
- El 37,7% se muestra más optimista y aguarda una paulatina recuperación.
- Apenas un 10% prevé un mayor deterioro de la actividad.
Esta marcada cautela congeló los planes de expansión. Casi seis de cada diez empresarios (59,3%) consideran que el contexto actual del país no es el adecuado para realizar inversiones o agrandar sus estructuras de negocio, mientras que solo un 12,2% ve con buenos ojos el momento para invertir.
Rubro por rubro: ¿Qué se vendió más y qué cayó?
El comportamiento comercial de junio fue marcadamente dispar según el sector analizado.
Los sectores que sonrieron en junio:
- Perfumería: +9,5% (el de mayor crecimiento)
- Farmacia: +5,4%
- Alimentos y bebidas: +2,9%
- Textil e indumentaria: +1,9%
Los rubros que no logran remontar:
- Bazar, decoración y muebles: -3,1%
- Ferry, materiales eléctricos y de construcción: -2%
- Calzado y marroquinería: -1%
El «boom» digital y los márgenes al límite
En medio de un consumo físico que pelea peso a peso, el canal virtual sigue consolidándose como la gran alternativa de supervivencia y crecimiento. Las ventas online llevadas a cabo por aquellos comercios que cuentan con locales a la calle registraron una notable suba del 16,7% interanual y avanzaron un 4,1% en la comparación mensual con mayo.
Finalmente, los comerciantes encuestados pusieron el foco sobre una problemática que erosiona su día a día: la pérdida de rentabilidad. Los márgenes de ganancia se presentan cada vez más ajustados debido al constante aumento de los costos fijos. A esto se le suma la obligación de implementar agresivas promociones o financiación en cuotas para poder concretar las ventas en el mostrador, en un mercado que además empieza a sentir con mayor fuerza la competencia de productos importados.







