El descuento que despertó al campeón (79’)
El partido se escurría y los fantasmas empezaban a rondar, hasta que apareció la cabeza salvadora del Cuti Romero. Fue un testazo cargado de orgullo, el grito que rompió el muro defensivo de Egipto y, sobre todo, la señal definitiva de que el equipo no estaba dispuesto a tirar la toalla. Con este gol, el gigante despertó justo a tiempo para recordarle al mundo que, con Argentina, nunca hay que dar nada por perdido.
La redención del capitán (83’)
Apenas cuatro minutos después de haber descontado, el destino le dio una revancha inmediata a Lionel Messi. Tras haber errado el penal que pudo cambiar todo antes, el 10 no perdonó en el momento más caliente de la tarde. Recibió en el área, acomodó la pelota con la frialdad de los elegidos y definió contra un palo, desatando la locura total en las tribunas. Fue el gol del alivio, el que niveló el marcador y dejó a los egipcios tambaleando contra las cuerdas.
El rugido final que nos pone en cuartos (92’)
Cuando el reloj marcaba el tiempo de descuento y el alargue parecía el único destino posible, Enzo Fernández se vistió de héroe para firmar la remontada definitiva. En un contragolpe quirúrgico y cargado de épica, el volante llegó lanzado para sentenciar el 3-2 que desató el delirio absoluto. Fue el golpe de gracia, la coronación de un partido donde Argentina estuvo al borde del abismo pero terminó demostrando que, para ganar un Mundial, a veces hay que sufrir así.







