Luisa Rodríguez, madre del suboficial Ricardo Alfaro, expresó el profundo descontento de los familiares ante la condena de tres años de prisión en suspenso para el único sentenciado, mientras que otros tres oficiales fueron absueltos.La reciente sentencia dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Río Gallegos en la causa por el hundimiento del submarino ARA San Juan desató una ola de rechazo y decepción entre los familiares de los 44 tripulantes fallecidos. En San Juan, la voz del reclamo la lideró Luisa Rodríguez, madre del suboficial segundo Ricardo Gabriel Alfaro, quien manifestó que el resultado judicial fue «incluso peor» de lo que habían imaginado.
El fallo condenó a Claudio Javier Villamide, exjefe de la Fuerza de Submarinos, a tres años de prisión en suspenso tras ser hallado culpable de los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público y estrago culposo agravado. Al tratarse de una pena de ejecución condicional, Villamide no irá a prisión de manera efectiva. Paralelamente, el tribunal resolvió de forma unánime la absolución del contralmirante Luis Enrique López Mazzeo y de los capitanes Héctor Aníbal Alonso y Hugo Miguel Correa. Los fundamentos de esta polémica resolución recién se darán a conocer el próximo 21 de agosto.
«No estamos conformes. Todo salió mal», sentenció Luisa Rodríguez en declaraciones a la prensa, visibilizando además el desgaste y los obstáculos que debieron sortear los familiares a lo largo del proceso. «Era imposible para muchas familias asistir (a la lectura del veredicto) porque estamos distribuidas por todo el país. Quedamos muy desconformes con los jueces», añadió sobre las dificultades logísticas y económicas para trasladarse hasta Río Gallegos.
La desilusión con respecto al monto de la pena fue explícita: «Pensábamos que les iban a dar cinco años a cada uno, aunque no fueran a prisión, pero fue mucho menos. En este país la justicia es para los más poderosos y nosotros tenemos que mendigar justicia», lamentó con dureza.
El recuerdo de los héroes sanjuaninos
La tragedia del ARA San Juan, ocurrida el 15 de noviembre de 2017, caló hondo en la provincia de San Juan, de donde eran oriundos tres de los marinos que perdieron la vida en el Atlántico Sur:
- Ricardo Gabriel Alfaro (37 años): Suboficial Segundo. Criado en el barrio Aramburu (Rivadavia), se desempeñaba como encargado de la cocina del submarino, donde ya llevaba cuatro años de servicio. Formó su familia en Mar del Plata, donde vivía junto a su esposa y sus dos hijos.
- Cayetano Vargas (45 años): Suboficial Segundo. Vivió gran parte de su vida en el barrio Las Heras (Capital) y estudió en el Colegio Luján, antes de trasladarse a Mar del Plata por su carrera naval.
- Renzo David Martín Silva (32 años): Teniente de Fragata. Ingresó a la Escuela Naval Militar a los 18 años, impulsado por una profunda pasión por la vida e investigación submarina.
Una herida que sigue abierta
El submarino reportó su último contacto en noviembre de 2017 tras informar sobre un principio de incendio en el sistema de baterías debido al ingreso de agua. Un año después, sus restos fueron localizados mediante una búsqueda internacional a más de 900 metros de profundidad, evidenciando un colapso por implosión.
A pesar de que el veredicto cierra un capítulo judicial, el dictamen deja un sabor amargo para las familias, quienes sostienen que el proceso estuvo limitado a solo cuatro altos mandos y que las responsabilidades políticas y las máximas jerarquías militares de la época quedaron fuera del banquillo de los acusados.







