A los 75 años, se despidió un hombre que dejó una huella imborrable tanto en las canchas de hockey sobre patines como en la emblemática parrillada «Bigotes». Su legado combina el éxito deportivo, el espíritu emprendedor y un compromiso social inquebrantable.
En las últimas horas de este domingo, San Juan perdió a uno de sus referentes más queridos. Carlos Víctor Martinazzo falleció a los 75 años, dejando un vacío profundo en distintos ámbitos de la sociedad sanjuanina que supieron disfrutar de su calidez y su incansable capacidad de trabajo.
Un apellido ligado a la gloria del hockey
Nacido en el seno de una familia que es sinónimo de hockey sobre patines, Carlos llevó el deporte en la sangre. Fue jugador y, sobre todo, un formador de talentos. Su paso por el Club Estudiantil, donde dirigió desde las inferiores hasta el plantel de primera, marcó a fuego a generaciones de deportistas que vieron en él no solo a un técnico, sino a un maestro.
Cabe recordar que la estirpe Martinazzo alcanzó la cima del mundo en 1978 con sus hermanos Daniel y Raúl, consolidando al apellido como una institución del deporte provincial y nacional.
«Bigotes»: Mucho más que una parrillada
En 1989, Carlos decidió volcar su energía al sector gastronómico fundando «Bigotes». El nombre, inspirado en su rasgo físico más característico, pronto se convirtió en una marca registrada de San Juan. Durante décadas, su local fue el punto de encuentro obligado para familias y amigos, transformándose en un icono de la calle Las Heras hasta su cierre a principios de 2024.
Corazón solidario: 10 mil niños en el Cantoni
Sin duda, su faceta más noble fue el compromiso social. Junto a su esposa, Susana Ferrer, y sus hijas, Carlos impulsó durante más de 30 años la asistencia alimentaria para cientos de niños en situación de vulnerabilidad.
Ese esfuerzo solidario tuvo su punto máximo con aquel histórico almuerzo en el Estadio Aldo Cantoni, donde cerca de 10 mil chicos compartieron una jornada de juegos y premios. Incluso en sus cumpleaños personales, su pedido era siempre el mismo: donaciones de leche en polvo para comedores y merenderos locales.
El último adiós
La noticia de su partida generó una ola de mensajes de pesar en redes sociales, provenientes de dirigentes deportivos, políticos y vecinos que recordaron su hombría de bien. Carlos deja un legado de trabajo y solidaridad que hoy continúan sus hijas, María Andrea y María Gimena, esta última reconocida dirigente política que tomó la posta del negocio familiar en los últimos años.
Desde Diario Colón, acompañamos a la familia Martinazzo en este difícil momento y honramos la memoria de un sanjuanino que supo dar lo mejor de sí por su provincia.







