Tras los últimos incrementos y el impacto del escenario internacional, el litro de combustible en el país alcanzó los USD 1,34. Solo Uruguay y Perú superan los valores locales, mientras que llenar el tanque en Mendoza ya es más costoso que hacerlo en Viña del Mar.
Lo que hace apenas unos años parecía una realidad lejana, hoy es un dato concreto de la economía diaria: Argentina dejó de ser un destino de combustible «regalado» para los países vecinos. Según los últimos relevamientos de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (Cecha) y la plataforma GlobalPetrolPrices, el precio del litro de nafta en el país escaló hasta los USD 1,34, superando oficialmente a Chile en la comparativa regional.
Este reacomodamiento de precios ubica a la Argentina en el tercer puesto del ranking sudamericano, siendo superada únicamente por Uruguay (USD 1,89) y Perú (USD 1,53). Por debajo de los valores locales han quedado países como Chile (USD 1,33), Brasil (USD 1,22) y Colombia (USD 1,07).
El factor internacional y el micropricing
El salto, que representó un incremento de más del 10% en pocas semanas, se da en un contexto global de extrema volatilidad. La tensión bélica en Medio Oriente y los bloqueos en el estrecho de Ormuz dispararon el valor del crudo Brent, referencia para el mercado argentino. Aunque el petróleo llegó a rozar los USD 110 por barril, en las estaciones de servicio locales las subas fueron algo más moderadas (12% para la súper y 7% para la premium) gracias a una estrategia de ajustes graduales.
Desde la llegada de la nueva gestión de gobierno y la conducción de Horacio Marín en YPF, se ha buscado eliminar el atraso histórico de los precios en dólares. En enero de 2021, el litro costaba apenas USD 0,60; hoy, tras la devaluación y la política de paridad de importación, el precio ha roto el techo del dólar con creces.
Para los usuarios, la diferencia se siente especialmente en las zonas fronterizas. En estaciones de servicio de Viña del Mar (Chile), la nafta de 95 octanos se comercializa a un equivalente de $1.865 argentinos. En contraste, en el Gran Mendoza, el litro de súper en estaciones YPF ya ronda los $1.900, mientras que en banderas como Shell o Axion la cifra se aproxima a los $2.000.
La brecha es aún más notoria en el segmento del diésel. Mientras que en Chile el litro cuesta aproximadamente $1.450 argentinos, en los surtidores locales los valores son sensiblemente superiores, marcando un cambio de paradigma en el comercio transfronterizo que solía favorecer a los conductores argentinos.
Detrás de este fenómeno aparecen la actualización de impuestos internos, la devaluación y la decisión oficial de que el mercado local se rija por valores internacionales, sepultando definitivamente la época de los combustibles subsidiados.







