El violento episodio ocurrió en el interior del barrio La Estación. El menor apuntó a los uniformados al grito de «¡Los voy a matar, dejen a mi papá!». Fue alojado en el CAD bajo una causa por amenazas agravadas.
Un violento y tenso escenario se registró en el departamento de Rawson cuando un adolescente de 17 años esgrimió un arma de fabricación casera, tipo «tumbera», para amedrentar a efectivos policiales. El hecho ocurrió en medio de un procedimiento en el que las fuerzas de seguridad intentaban disipar una pelea callejera y detener al padre del menor.
Todo se inició tras un llamado de emergencia que alertó sobre una fuerte gresca entre varias personas en la vía pública, puntualmente en la manzana 10 del barrio La Estación. Ante la urgencia de la situación, personal del Comando Radioeléctrico Sur se desplazó rápidamente hasta el lugar con el objetivo de restablecer el orden.
Al arribar las unidades policiales, los uniformados intervinieron para reducir a uno de los sujetos involucrados en los disturbios, quien resultó ser el progenitor del adolescente. Fue en ese instante cuando la situación se tornó crítica: el menor salió imprevistamente desde el interior de una vivienda portando un arma casera armada con dos caños de gas soldados y comenzó a apuntar tanto a los agentes como a los vecinos presentes.
«¡Los voy a matar, dejen a mi papá!», fue la violenta amenaza que el joven gritó textualmente a los policías durante el operativo.
Al notar que los efectivos avanzaban de manera táctica para neutralizar el peligro y no cedían ante la intimidación, el implicado intentó resguardarse nuevamente en su domicilio. Sin embargo, su fuga fue frustrada a escasos metros de la puerta de ingreso por los uniformados.
Según detallaron las actas policiales, el adolescente opuso una férrea resistencia física al momento de ser esposado, por lo que debió ser inmovilizado para concretar la aprehensión sin que el conflicto pasara a mayores. En la requisa posterior, las autoridades procedieron al secuestro formal de la «tumbera», constatando que en ese momento no contenía cartuchos ni municiones en su interior.
Por disposición del Primer Juzgado Penal de la Niñez y Adolescencia, el menor fue trasladado y quedó alojado en el Centro de Admisión y Derivación (CAD), iniciándose una causa formal caratulada como «Amenazas agravadas por el uso de arma».







