El Matador, héroe del Mundial de 1978, fue el encargado de ingresar el trofeo dorado al terreno de juego del MetLife Stadium en Nueva York. En un gesto cargado de mística y nostalgia, el histórico goleador hizo vibrar a miles de hinchas argentinos a minutos del choque contra España.
A minutos de que rodara la pelota en la histórica final de la Copa del Mundo 2026 en Nueva York, las tribunas del MetLife Stadium se unieron en una ovación conmovedora e inolvidable. El encargado de llevar el trofeo dorado hacia el pedestal del terreno de juego fue nada menos que Mario Alberto «El Matador» Kempes, la gran leyenda de la Selección Argentina y máximo goleador del primer título mundial obtenido en 1978.
Con la elegancia y la humildad que lo caracterizan, el cordobés tomó la Copa entre sus manos y la alzó hacia el cielo norteamericano, desatando el delirio de los miles de fanáticos albicelestes presentes en las tribunas. La imagen, cargada de una mística gigantesca, unió de manera simbólica la primera estrella de nuestra historia con el sueño de la presente camada dirigida por Lionel Scaloni.
Un homenaje de leyenda en la previa del partido
La presencia de Kempes formó parte del protocolo de honores organizado por la FIFA para rendir tributo a las grandes glorias de la historia de los mundiales:
- Paredes de la historia: El Matador ingresó al campo luciendo un traje impecable y una sonrisa imborrable, recibiendo la admiración unánime no solo del público argentino, sino también de la parcialidad española y de los directivos internacionales presentes.
- Un legado dorado: El gesto de Kempes alzar la Copa recordó las épicas jornadas de 1978, sirviendo como una inyección de emotividad pura para el plantel de la Selección que se encontraba a instantes de saltar al campo para definir la corona global.
- Aclamación en redes: Las imágenes del Matador con la Copa en alto se volvieron tendencia absoluta en cuestión de segundos, siendo celebradas por fanáticos de todas las generaciones que aplaudieron la vigencia y el reconocimiento hacia una de las figuras máximas de nuestro fútbol.
Este emotivo momento selló una antesala perfecta para una jornada que promete quedar marcada a fuego en las páginas doradas del deporte mundial.







