Los primeros resultados de la autopsia practicada al cuerpo de Ángela «Lita» Álvarez (82) descartaron signos de violencia externa, aunque el avanzado estado de descomposición impidió precisar la causa de la muerte. La Justicia confirmó que la propiedad fue vaciada sistemáticamente durante varios días mientras la mujer yacía sin vida en el interior.
Un caso que conmociona a la provincia sumó revelaciones clave a partir de los informes forenses preliminares. La investigación iniciada tras el hallazgo sin vida de Ángela «Lita» Álvarez, una jubilada de 82 años cuya vivienda de Santa Lucía fue saqueada mientras ella yacía en su interior, determinó que la víctima llevaba entre seis y ocho días fallecida antes de ser encontrada por las autoridades.
El examen médico-legal encabezado por la UFI Delitos Especiales, bajo las directivas del fiscal Sebastián Gómez, descartó la presencia de lesiones o marcas de violencia en el cadáver, lo que fortalece la hipótesis de un deceso por causas naturales. No obstante, las autoridades precisaron que el avanzado proceso de descomposición dificulta concretar una inspección anatómica profunda para certificar el motivo exacto del deceso. De forma preliminar se detectó una afección respiratoria, al tiempo que se analiza el testimonio de un familiar que sugirió que la mujer pudo haber sufrido un accidente cerebrovascular (ACV) previo.
Robo sistemático, un detenido y el registro de cámaras de seguridad
En paralelo a las pericias médicas, la investigación penal avanza sobre el accionar de los delincuentes que ingresaron de forma reiterada a la propiedad para desvalijarla. La hipótesis inicial de un hecho aislado quedó descartada luego de que los familiares de la víctima constataran la sustracción metódica de una gran cantidad de bienes: los asaltantes se llevaron una cocina, una garrafa, un televisor de 32 pulgadas, una mesa, sillas y ropa de cama, dejando la cocina-comedor prácticamente desmantelada.
Registros de cámaras de seguridad privadas de la zona captaron a dos sujetos saliendo de la vivienda un día antes del hallazgo del cuerpo, trasladando un carrito cargado con pertenencias. El saqueo se interrumpió cuando los sospechosos intentaban llevarse la heladera; un vecino advirtió la maniobra, alertó al 911 y logró retener a Gabriel Pozo Ale (32), el único detenido hasta el momento. La Policía intensifica las tareas de campo para identificar y capturar a los demás implicados que participaron de las irrupciones en la finca.







