El gobernador de San Juan encabezó la ceremonia religiosa en homenaje a los cuatro sanjuaninos fallecidos en el trágico accidente de helicóptero. Tras adelantar su regreso a la provincia para acompañar a las familias, el mandatario destacó la vocación de servicio, el profesionalismo y la nobleza de los servidores públicos caídos en cumplimiento del deber.
En una emotiva ceremonia cargada de dolor y conmoción, el gobernador Marcelo Orrego participó este lunes de la misa en memoria de los cuatro sanjuaninos que perdieron la vida en el siniestro aéreo registrado en el departamento Valle Fértil. Durante el tributo, el jefe del Ejecutivo provincial ratificó el profundo pesar que atraviesa a toda la provincia y aseguró que las víctimas «van a estar siempre en nuestro corazón y en nuestra memoria».


Acompañando de cerca a los seres queridos de Carlos Heredia (director de Protección Civil), Germán Videla (subjefe de la Policía), Rubén Castro (jefe de Bomberos) y Jorge Carbajal, Orrego remarcó que su prioridad absoluta fue adelantar su agenda oficial en el exterior para retornar a San Juan. «Sentía la necesidad de volver a mi tierra para compartir aunque sea un abrazo con las familias», expresó conmovido.
Honor a la vocación de servicio
El mandatario recordó que apenas un mes atrás había compartido un ejercicio de simulacro con las fuerzas de seguridad y organismos de respuesta. En ese sentido, calificó como una dolorosa «paradoja» que quienes dedicaron su vida a capacitarse para cuidar a los sanjuaninos hayan encontrado la muerte durante una jornada de formación operativa.
«Eran personas de una enorme nobleza y calidad humana, impecables en lo profesional. La mejor forma de recordarlos e honrar su legado será seguir trabajando todos los días con mayor responsabilidad y con la misma vocación que ellos tenían», concluyó el gobernador.








