Una fuerte controversia y repudio generalizado se desató en la provincia tras la difusión de un perturbador video grabado en el Jockey Club San Juan, en Rivadavia. Durante la jornada hípica «El Corso», el equino local «Don Enrique», propiedad de los hermanos Oyola, sufrió una grave e irreversible fractura en una de sus extremidades al terminar la competencia, por lo que el veterinario de turno debió aplicarle la eutanasia en el lugar.
Viralización de las imágenes y repudio de organizaciones proteccionistas
El escándalo estalló cuando el cuerpo del animal, de más de 500 kilos, fue atado de sus patas a una camioneta Ford Raptor azul y arrastrado por la pista más de 100 metros. La proteccionista Emilia Merino difundió la secuencia en redes sociales y cuestionó la falta de respeto y protocolos adecuados, advirtiendo además que el traslado se realizó a la vista de cientos de espectadores, incluidos familias y niños presentes en las tribunas.

La respuesta de la Comisión de Turf: «Era la única forma de sacarlo»
Desde la organización salieron a defender la maniobra y negaron que haya existido maltrato hacia el ejemplar. Sergio Perona, integrante de la Comisión de Turf, aclaró que el animal ya estaba sin vida al momento del traslado y justificó el accionar por el enorme peso del cuerpo. «El caballo no tiene recuperación cuando se quiebra. Pesaba 500 kilos y era la única forma en la que podíamos sacarlo. A nosotros también nos amarga porque los cuidamos como a una persona y forman parte de nuestra familia», concluyó.








