Un análisis sobre los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC reveló que solo 76 de cada 100 asalariados privados registrados conservan el mismo puesto tras doce meses. Entre fines de 2023 y principios de 2026 se perdieron más de 235.000 empleos formales, volcando a miles de trabajadores a la informalidad y al cuentapropismo con caídas del ingreso real de hasta un 28%.
El mercado de trabajo formal en Argentina registra indicadores de fragilidad inéditos en la última década. Según un relevamiento basado en datos del INDEC y la Secretaría de Trabajo, la proporción de trabajadores formales que logra mantener su empleo a lo largo de un año descendió al 76%, marcando el piso más bajo en los últimos diez años (frente al 80% registrado entre 2024 y 2025).
De forma paralela, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 la economía privada destruyó más de 235.000 puestos asalariados registrados (caída del 3,7%). A esa cifra se suma la pérdida de 73.000 empleos públicos y 20.000 del servicio doméstico. Como contrapartida, la categoría de monotributistas creció un 7,5% (150.000 incorporaciones), reflejando una clara migración desde la formalidad hacia empleos más precarios.
Migración al cuentapropismo e impacto directo en el bolsillo
El informe expone que perder la estabilidad formal no significa necesariamente el desempleo directo, sino el refugio en la informalidad o el autoempleo. La tasa de transición de trabajadores formales a empleos no registrados subió al 7,8%, mientras que el salto hacia el cuentapropismo trepó al 4,6%.

Esta precarización se traduce de manera drástica en el poder adquisitivo:
- Quienes perdieron un puesto registrado y pasaron al sector informal sufrieron una pérdida media del 14% en sus ingresos reales.
- Aquellos que debieron volcarse al trabajo por cuenta propia registraron un desplome del 28% en su ingreso real.
Actualmente, el cuentapropismo ya representa el 24,2% de la fuerza laboral del país, el segundo nivel más alto desde 2017. El impacto social de esta crisis laboral se ve reflejado en las encuestas de opinión pública de la consultora AtlasIntel, donde un 73% de los argentinos califica la situación del empleo como «mala» y el desempleo figura entre las máximas preocupaciones nacionales con el 46,5% de las menciones.







