Durante el empate 0-0 ante Rosario Central por la Copa Libertadores, el arquero del «Timão» advirtió agresiones discriminatorias desde la tribuna local. El árbitro Andrés Matonte activó el protocolo antirracismo y Ángel Di María intercedió para pedir calma a los hinchas.
El encuentro de ida por la Copa Libertadores disputado este jueves por la noche en el Gigante de Arroyito, donde Rosario Central y Corinthians empataron sin goles, quedó ensombrecido por un grave hecho de discriminación. El arquero del club brasileño, Hugo Souza, denunció haber sido víctima de reiterados insultos de índole racista por parte de un sector de la parcialidad «canalla» ubicado detrás de su arco.
El episodio derivó en la intervención del árbitro uruguayo Andrés Matonte, quien cruzó los brazos sobre su cabeza en forma de «X» para activar formalmente el protocolo antirracismo dispuesto por la CONMEBOL. Ante la tensa situación, el capitán de Rosario Central, Ángel Di María, se dirigió de inmediato hacia ese sector de las gradas para exigir a los espectadores que cesaran con las ofensas verbales hacia el guardameta.
Finalizado el partido, Corinthians emitió un enérgico comunicado de repudio en el que lamentó que los estadios continúen siendo escenario de actos discriminatorios y confirmó que solicitará una investigación formal ante la CONMEBOL para individualizar y sancionar a los responsables. Con la serie 0-0, el pase a los cuartos de final se definirá en el Neo Química Arena de San Pablo, aunque el foco disciplinario quedó centrado en el informe arbitral y los posibles castigos que afrontará el club rosarino.








