El Gobierno iraní dio por congelado el entendimiento firmado el pasado 17 de junio tras cumplirse el límite de 60 días para negociar un acuerdo definitivo. Desde la Guardia Revolucionaria anticiparon que adoptarán una doctrina militar con carácter ofensivo.
La tensión geopolítica entre la República Islámica de Irán y los Estados Unidos sumó un nuevo capítulo de máxima fricción internacional este lunes, tras cumplirse el plazo límite de 60 días fijado en el memorando de entendimiento rubricado el pasado 17 de junio. Desde Teherán advirtieron que el vencimiento de dicho período «es irrelevante», al responsabilizar directamente a Washington por paralizar la aplicación del acuerdo a raíz de reiterados incumplimientos.
El texto original, compuesto por 14 puntos fundamentales, establecía el cese formal de hostilidades, la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, el fin de los bloqueos navales y portuarios, y la reactivación de las exportaciones de crudo iraní, además de una ventana de dos meses para sellar un pacto nuclear definitivo con levantamiento de sanciones. No obstante, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, confirmó que las mesas de negociación nunca llegaron a conformarse debido a las «violaciones flagrantes y generalizadas» atribuidas a la administración estadounidense.
El clima de rispidez se profundizó tras las declaraciones del subcomandante de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) para Asuntos Políticos, Yadollah Javani, quien anticipó una reconfiguración de la doctrina de defensa persa. El alto mando militar afirmó que las fuerzas armadas aplicarán enfoques transformadores y que, de ahora en adelante, «toda acción que emprendamos, incluso si es defensiva, debe tener un carácter ofensivo», encendiendo las alarmas de la comunidad internacional en Medio Oriente.







