Un excursionista encontró evidencias humanas en el glaciar Trift, en el cantón de Valais. Los análisis de ADN confirmaron formalmente que se trata de dos montañistas belgas que habían desaparecido durante una expedición al monte Weissmies hace más de tres décadas. El retroceso del hielo acelerado por el cambio climático sigue dejando al descubierto enigmas históricos en la alta montaña.
Tras más de tres décadas de incertidumbre, la Policía del cantón de Valais, en el sur de Suiza, confirmó la identificación de los restos óseos pertenecientes a dos alpinistas belgas desaparecidos el 4 de septiembre de 1992. El hallazgo se produjo en el glaciar Trift gracias a un excursionista que divisó los cuerpos en una zona que históricamente se encontraba sepultada bajo gruesas capas de hielo y que quedó al descubierto debido al marcado retroceso glaciar.
Los peritajes genéticos realizados por el Instituto de Medicina Forense en la ciudad de Sion corroboraron que las muestras coincidían de forma concluyente con los expedientes de búsqueda abiertos en 1992, cuando ambos montañistas partieron rumbo a la cumbre del monte Weissmies (de 4.017 metros de altura) y fueron sorprendidos por un violento temporal. Aunque en su momento solo se logró recuperar una mochila, el caso permaneció activo en los registros policiales suizos hasta que el deshielo permitió dar una respuesta definitiva a sus familias.








