El calentamiento global alcanzó una nueva y alarmante marca histórica luego de que el monitor climático europeo Copernicus confirmara que el pasado agosto fue el mes con las temperaturas promedio más elevadas desde que existen registros instrumentales. Con una media del aire de 16,96 °C, el período superó por una centésima el récord previo establecido en julio de 2023, compartiendo ambos la cima de los registros históricos y encendiendo las alarmas de la comunidad científica internacional.
El informe advierte que los seres humanos probablemente no han experimentado temperaturas tan extremas en al menos los últimos 100.000 años, una conclusión respaldada por el análisis de testigos de hielo, anillos de árboles y formaciones coralinas. A este panorama se suma el comportamiento crítico de los océanos, donde la superficie marina acumuló tres meses consecutivos de calor sin precedentes, absorbiendo más del 90% del exceso térmico generado por los gases de efecto invernadero y potenciando el desarrollo de un fenómeno de El Niño de gran intensidad en el Pacífico tropical.
El impacto sobre la población mundial resultó devastador durante el último trimestre: más de 1.300 millones de personas atravesaron el verano más sofocante del que se tenga memoria, con 52 países quebrando sus máximas históricas y al menos 35.000 muertes asociadas directamente a las olas de calor en Europa occidental. Frente a estos datos, desde la Organización de las Naciones Unidas reiteraron que la crisis climática continuará profundizándose de manera implacable mientras la humanidad no reduzca drásticamente su dependencia de los combustibles fósiles.
(Fuente: Clarín con información de AFP)







