El licenciado Gustavo Ortiz dialogó con Radio Colón acerca del impacto de los recientes eventos telúricos en la región. Descartó una vinculación directa entre los epicentros pero remarcó que responden a la interacción constante entre las placas Sudamericana y de Nazca. Además, detalló cómo la escala logarítmica multiplica por más de treinta la energía liberada entre un grado y otro, y reiteró la importancia de las construcciones sismorresistentes.
En una entrevista brindada a los micrófonos de Radio Colón, el director del Instituto y Observatorio Sismológico de San Juan, el licenciado Gustavo Ortiz, analizó la reciente seguidilla de movimientos sísmicos registrados en el borde occidental sudamericano, con eventos de consideración en Venezuela, Colombia y, en las últimas horas, en territorio peruano.

El especialista aclaró que, si bien la cercanía geográfica y temporal de estos fenómenos suele despertar inquietud en la población, no existe una relación de causa y efecto directa entre el terremoto de Perú y los ocurridos en Colombia o Venezuela. Ortiz detalló que en Perú ya se venía registrando una actividad sísmica previa al evento principal de magnitud 6.7, el cual tuvo una profundidad cercana a los 100 kilómetros, en un marco geológico dominado por la subducción de la Placa de Nazca por debajo de la Placa Sudamericana, la misma zona de contacto tectónico que incide directamente sobre Chile y el oeste argentino.
Al analizar las diferencias de daños materiales y víctimas entre los distintos países, el científico subrayó que la medición de la magnitud sísmica responde a una escala logarítmica. Ortiz explicó de manera gráfica que la energía liberada no aumenta de forma lineal: mientras que un evento de magnitud 6 equivale aproximadamente a la potencia de una bomba atómica, un sismo de magnitud 7 libera más de 30 veces esa energía. Por esta razón, la brecha entre el temblor de Perú (6.7) y el registrado en Colombia (7.2) representó una diferencia energética sustancial que explica el menor nivel de impacto destructivo en suelo peruano.
Asimismo, el titular del centro sismológico sanjuanino recordó que toda la franja andina y costera del Pacífico se encuentra expuesta a la ocurrencia histórica de megaterremotos —con antecedentes de magnitudes superiores a 8 y 9 grados, como el récord de 9.5 registrado en Valdivia en 1960—. En este sentido, enfatizó que los datos recopilados por la red de sismógrafos provinciales se integran continuamente a la investigación científica global y remarcó la necesidad innegociable de mantener e impulsar normativas estrictas de construcción sismorresistente en toda la región.








