El debate en torno al impacto de la gran minería en San Juan encuentra en los departamentos del norte un termómetro fundamental para medir el derrame real de la actividad. En Jáchal, la experiencia acumulada durante más de una década convive con una marcada expectativa de cara a los nuevos proyectos y reactivaciones que se proyectan en la región. En los estudios de Radio Colón, durante una nueva entrega del ciclo Ecosistema Minero, Elías Codorniu, socio gerente de La Estación Materiales Eléctricos, dialogó con el conductor Gustavo Martínez sobre la trayectoria de la firma jachallera, la capacidad de respuesta de las micropymes frente a las exigencias corporativas y la necesidad de afianzar la licencia social a través del compre local.
Catorce años de arraigo territorial: del hogar a las líneas industriales de alta resistencia
Nacida en 2010 como un emprendimiento comercial orientado a instalaciones domiciliarias básicas, La Estación Materiales Eléctricos consolidó un crecimiento sostenido que le permitió dar el salto hacia el segmento comercial e industrial. Con local ubicado sobre calle Santiago Funes (entre San Juan y Florida, en las inmediaciones del club Racing de Jáchal), la firma cuenta con un plantel de cuatro empleados directos y trabaja de forma directa con fabricantes de primeras marcas, eliminando intermediarios.
«Somos una empresa jachallera que trabaja in situ desde hace catorce años, formalmente constituida y al día con todas las obligaciones laborales, fiscales y de seguridad», remarcó Codorniu. «Comenzamos con líneas hogareñas, pero con el tiempo incorporamos iluminación técnica y materiales eléctricos industriales: cables de alta sección y grosor, componentes diseñados para soportar exigencias mecánicas y climáticas severas, además de insumos de ferretería pesada. Al trabajar directamente con fábricas líderes, competimos con precios mayoristas de primer nivel sin ser simples revendedores».
Ese perfil formal y operativo le abrió las puertas para participar en programas de abastecimiento comunitario e infraestructura social impulsados por operadoras como Barrick y Minas Argentinas (Gualcamayo), proveyendo insumos eléctricos para mejoras edilicias y escuelas en localidades como Huaco y Guandacol.
Logística especializada y capacidad de respuesta ante grandes volúmenes
Frente a la consulta recurrente sobre si una micropyme departamental puede responder a los pedidos a gran escala que demanda una faena minera, Codorniu explicó la dinámica de abastecimiento que implementan: «Reconocemos nuestra escala de micropyme, pero tenemos capacidad de almacenamiento en stock y una respuesta logística aceitada. Trabajamos con empresas transportistas que conocen a la perfección los estándares de seguridad y las exigencias de ingreso a faena, lo que nos permite colocar el material directamente en los depósitos de campamento o en las bases operativas que determine el cliente».
Asimismo, el empresario jachallero remarcó su total disposición para tejer alianzas estratégicas con distribuidoras de mayor envergadura radicadas en la Ciudad de San Juan o en otras provincias: «Lo que se viene en minería es gigante y estamos totalmente abiertos a complementarnos con empresas de mayor porte que busquen asociarse con un proveedor local formalizado. En ese camino, la labor de CAPRIMSA es crucial porque nos permite acceder a información actualizada sobre las licitaciones, entender las exigencias de las operadoras y generar vínculos institucionales que una pyme en soledad difícilmente podría construir».
Compre local y licencia social: «La minería no puede ser solo sacar mineral e irse»
Al abordar el clima social en el departamento y la histórica discusión sobre la licencia social, Codorniu fue directo sobre la sensibilidad que despierta la contratación de bienes y servicios en el norte sanjuanino. Advirtió que saltar a los proveedores del departamento para comprar afuera genera malestar en la comunidad, especialmente cuando existen pymes locales capacitadas y en regla.
«En Jáchal la expectativa es positiva, pero siempre existe una cuota lógica de ansiedad e inquietud en torno a lo que genera un yacimiento. El compromiso debe ser mutuo: el proveedor tiene que estar formalizado, ser responsable y cumplir con los más altos estándares, pero las operadoras y los grandes contratistas también deben comprometerse a conocer y desarrollar a las empresas del lugar. La oportunidad es histórica y debemos aprovecharla para derribar mitos con información transparente, como ocurre con el tema del agua, donde el desafío central es el manejo eficiente del recurso. La minería tiene que dejar capacidades instaladas, herramientas técnicas y nuevas empresas fortalecidas en Jáchal para que su impacto sea duradero y trascienda el ciclo de vida del yacimiento», concluyó el directivo.








