La denuncia fue impulsada por Guadalupe Tapia ante la UFI Delitos Especiales. La mujer aseguró que hubo demoras injustificadas para realizarle una cesárea y que la niña falleció en el vientre materno. Además, planteó que existió una posible confusión con otra paciente de idéntico apellido, por lo que peritos exhumaron los restos en el cementerio de Ullum para realizar una autopsia y pruebas genéticas.
Una investigación de extrema sensibilidad y gravedad institucional se puso en marcha en los tribunales sanjuaninos a partir de la presentación judicial efectuada por una joven madre, identificada como Guadalupe Tapia, quien denunció penalmente una presunta mala praxis médica en el Hospital Dr. Guillermo Rawson y sembró serias dudas sobre la identidad del cuerpo que le fue entregado para su sepultura.
La causa, caratulada preliminarmente como «Actuaciones Investigativas por denuncia de una mala praxis de embarazo en el Hospital Guillermo Rawson», quedó bajo la órbita de la UFI Delitos Especiales, dirigida por el fiscal Sebastián Gómez, con el patrocinio letrado de la abogada defensora María de los Ángeles Olivera.
En el marco de las primeras medidas probatorias, efectivos de la Policía Científica y brigadistas judiciales se trasladaron hasta el cementerio municipal de Ullum, donde se encontraban inhumados los restos de la criatura. En el lugar se concretó el procedimiento formal de exhumación del féretro para trasladar el cuerpo a la Morgue Judicial provincial, con el fin primordial de realizarle la correspondiente autopsia forense y extraer muestras biológicas para un cotejo de ADN.
El eje del reclamo familiar presenta dos vertientes centrales. Por un lado, la denunciante sostuvo que concurrió a la maternidad con trabajo de parto activo, contracciones y sangrado, solicitando en reiteradas ocasiones una cesárea de urgencia que —según su testimonio— no se ejecutó a tiempo, lo que derivó en la constatación posterior de la muerte intrauterina de la bebé mediante ecografía. Por otro lado, la madre manifestó sospechas sobre el cuerpo recibido tras la intervención quirúrgica: indicó que los médicos retiraron a la recién nacida con llamativa celeridad sin permitirle verla en quirófano y argumentó que los rasgos fisonómicos observados luego no coincidían, planteando una potencial confusión ante la coincidencia de otra paciente con el mismo apellido que daba a luz en esa misma jornada.
La Justicia provincial aguarda ahora los resultados de los análisis genéticos y los peritajes de la historia clínica hospitalaria para determinar fehacientemente las causas del deceso, corroborar la filiación del cuerpo exhumado y deslindar las responsabilidades profesionales y operativas del centro de salud.




