Tras los fuertes sismos en Venezuela, Colombia y Perú, el director del Observatorio Sismológico CONICET-UNSJ, Gustavo Ortiz, explicó por qué no existe una relación directa de causa-efecto entre ellos y destacó la importancia de la prevención local permanente.
La reciente seguidilla de movimientos sísmicos de gran magnitud registrados en distintos puntos de Sudamérica con eventos que rondaron o superaron los 7 grados en Venezuela, Colombia y Perú encendió inquietudes sobre una presunta conexión en cadena en la región. El geólogo Gustavo Ortiz, director del Observatorio Sismológico CONICET-UNSJ, analizó los aspectos científicos de estos eventos y clarificó el panorama para la provincia de San Juan.
El especialista remarcó que la actividad sísmica en esta zona del continente ha sido constante a lo largo de la historia y descartó que un sismo de gran magnitud dispare mecánicamente a otro a miles de kilómetros de distancia. Si bien Perú y Colombia interactúan en el marco de la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana, los desgarres de falla abarcan cientos de kilómetros, distanciados entre sí por más de 1.000 kilómetros. En tanto, Venezuela responde a una dinámica geotectónica distinta, asociada a la placa del Caribe.
Respecto al escenario para la provincia, Ortiz subrayó que estos episodios regionales no permiten predecir un terremoto en San Juan, dado que la ciencia aún no cuenta con herramientas de predicción temporal exacta. No obstante, recordó que la región cuyana comprendida entre San Juan y Mendoza posee una aceleración sísmica elevada y fallas activas bajo monitoreo continuo —como las del norte de Valle Fértil—, por lo que el foco principal debe mantenerse en el estudio estructural, el cumplimiento de las normas sismorresistentes y la prevención civil ante el riesgo natural permanente.
Fuente. Diario de Cuyo







