Casi la mitad de los profesionales de Recursos Humanos en Argentina ya utiliza inteligencia artificial y sistemas ATS para el filtrado inicial de postulantes. Especialistas y reclutadores explican cómo adaptar la presentación, optimizar las palabras clave con criterio técnico y aprovechar las herramientas digitales sin perder la impronta personal.
El proceso tradicional de búsqueda de empleo ha experimentado una profunda transformación en el país a partir del desembarco masivo de la inteligencia artificial y las plataformas automatizadas en los departamentos de selección de personal. En la actualidad, el envío de un currículum ya no garantiza una lectura humana inmediata; en una gran cantidad de búsquedas corporativas, la tecnología interviene de forma previa para clasificar, jerarquizar o descartar perfiles antes de que lleguen a la mesa de un reclutador.
De acuerdo con el relevamiento “Reclutamiento y Postulación Digital 2026” elaborado por Bumeran, el 46% de los especialistas en Recursos Humanos de Argentina ya utiliza herramientas de IA durante sus procesos, mientras que un 14% adicional analiza incorporarlas en el corto plazo. Entre quienes ya operan con estas soluciones, el 55% las destina a la redacción y publicación de avisos laborales, el 50% a la búsqueda y selección directa de candidatos, el 28% a la evaluación de competencias, el 25% a etapas de entrevistas y el 18% al seguimiento continuo de las postulaciones.
A este esquema se suma la operatoria cotidiana de los sistemas ATS (Applicant Tracking Systems), plataformas diseñadas para procesar grandes volúmenes de postulaciones mediante reglas algorítmicas, campos específicos y lectura de palabras clave. Si bien organismos internacionales como la OIT y consultoras globales como PwC advierten sobre los riesgos de sesgo algorítmico y remarcan la necesidad de mantener la supervisión humana, la realidad del mercado exige que los postulantes diseñen sus documentos contemplando una doble lectura: primero la de los sistemas de rastreo digital y posteriormente la de los evaluadores humanos.
Recomendaciones para optimizar el currículum en la era de los algoritmos
Frente a este nuevo paradigma, los especialistas destacan una serie de pautas fundamentales para evitar que un perfil calificado quede excluido en los primeros filtros automatizados:
- Diseño limpio y legible: Prescindir de excesos visuales, cuadros de texto flotantes, gráficos de barras para medir habilidades o múltiples columnas que suelen desconfigurar la lectura de los analizadores ATS.
- Encabezados tradicionales: Utilizar títulos estandarizados y claros como Experiencia laboral, Educación, Habilidades e Idiomas, los cuales son fácilmente identificables por los algoritmos.
- Uso contextualizado de palabras clave: Si la vacante solicita herramientas o competencias específicas que el postulante domina (como software contable, herramientas de análisis o idiomas), es clave incluirlas de manera explícita en el texto, evitando copiarlas sin contexto.
- Enfoque en resultados y logros: Explicar el impacto y las responsabilidades reales de cada puesto con métricas o resultados concretos, en lugar de enumerar únicamente listados genéricos de funciones.
- Coherencia en plataformas digitales: Mantener sincronizada la información del archivo enviado con los perfiles públicos en redes laborales y bolsas de empleo.
El uso de IA por parte de los candidatos: ventajas y precauciones
La adopción de estas herramientas no es unidireccional: el 33% de las personas que buscan trabajo en Argentina ya utiliza inteligencia artificial durante el proceso. Dentro de ese segmento, el 35% la emplea para adaptar el formato a los filtros de las plataformas, el 28% para redactar textos y el 11% para ordenar cronológicamente su trayectoria.
Si bien la tecnología resulta de gran utilidad para corregir la redacción o resumir antecedentes extensos, los selectores advierten que delegar la totalidad del documento puede resultar contraproducente. De hecho, cuando los reclutadores detectan currículums escritos de forma íntegra por IA, el 50% mantiene una postura neutral, pero un 20% manifiesta una percepción negativa por la falta de autenticidad y la presencia de frases hechas. En definitiva, el valor del currículum radica en combinar claridad estructural para las plataformas con información veraz y sustentable que el postulante pueda defender con solvencia en una entrevista presencial.
Fuente: Diario de Cuyo.








