Hugo y Mariano Jinkis admitieron el pago de coimas millonarias para retener derechos de televisión y acordaron el decomiso de 50 millones de dólares. En paralelo, la Corte de Miami aguarda la declaración de Leandro Petersen, exgerente comercial de la AFA, en la causa por presunto lavado que involucra a Claudio Tapia y Pablo Toviggino.
El escándalo de corrupción transnacional conocido como FIFA Gate sumó un nuevo y resonante capítulo judicial en los Estados Unidos con impacto directo en el fútbol argentino. Los empresarios del marketing deportivo Hugo y Mariano Jinkis sellaron un acuerdo de culpabilidad diferida con la Fiscalía de Nueva York, mediante el cual reconocieron haber pagado decenas de millones de dólares en sobornos a directivos de la FIFA, Conmebol y Concacaf para adjudicarse lucrativos contratos de derechos de transmisión televisiva. A cambio de evitar el juicio y lograr el levantamiento de los cargos por fraude, aceptaron la confiscación de 50 millones de dólares.
La resolución del caso de los titulares de Full Play encendió luces de alerta en la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). La Justicia federal estadounidense avanza en una línea similar en los tribunales del sur de Florida (Miami), donde se investiga una presunta trama de lavado de dinero que involucra al presidente de la entidad, Claudio «Chiqui» Tapia, al tesorero Pablo Toviggino y a firmas vinculadas a la comercialización internacional de la Selección como TourProDEnter de Javier Faroni.
En ese expediente, la jueza interviniente aguarda con expectativa la testimonial de Leandro Petersen, exgerente de Comercialización y Marketing de la AFA. Según fuentes judiciales, el exfuncionario de Viamonte se encuentra negociando un acuerdo de cooperación con los fiscales norteamericanos para aportar precisiones sobre los circuitos financieros de la casa madre del fútbol a cambio de inmunidad procesal, en una causa que se originó a partir de una demanda impulsada por el empresario Guillermo Tofoni.








