En el marco del acto central por el Día de la Industria, desarrollado en las instalaciones de Laboratorios Elea sin la presencia de funcionarios del Gobierno nacional, la Unión Industrial Argentina (UIA) trazó un crudo diagnóstico sobre la recesión que golpea al sector manufacturero. El presidente de la entidad, Martín Rappallini, reveló que desde agosto de 2023 ya se destruyeron 90.000 puestos formales de trabajo fabril y advirtió que la actividad general continúa un 10% por debajo de los registros de 2022, con ramas productivas que sufren desplomes de entre el 25% y el 30%.
El titular fabril reclamó la creación urgente de un «puente» de medidas económicas que evite el cierre masivo de plantas y la profundización de la sangría laboral durante la transición económica. Entre las principales demandas, Rappallini exigió reactivar el acceso al crédito para capital de trabajo e inversión, advirtiendo que la evolución económica no puede medirse exclusivamente por la baja de la inflación. Asimismo, cuestionó la asfixiante presión tributaria que ronda el 56% formal e instó a sellar un Pacto Fiscal Federal que recorte gradualmente tributos como Ingresos Brutos, Sellos, tasas municipales y el gravamen a los débitos y créditos bancarios.
La dirigencia industrial también puso la lupa sobre la apertura comercial y la suba de costos operativos. Alertaron por la proliferación de competencia desleal mediante mercadería importada de contrabando o subfacturada, y denunciaron el impacto destructivo de los aumentos en las tarifas energéticas, donde numerosas pymes sufrieron incrementos de hasta cinco veces en sus boletas de gas y luz. Ante este panorama, solicitaron reprogramar pasivos bancarios e impositivos sin ejecuciones de embargos, extender los beneficios del RIGI a todo el universo pyme y cesar la confrontación política contra el sector fabril, recordando que la industria aporta el 18% del PBI, el 20% del empleo y el 30% de la recaudación tributaria argentina.







