Cada 7 de septiembre, la vitivinicultura de todo el país celebra el Día del Enólogo, una fecha de profundo arraigo sanjuanino que conmemora la fundación de la Quinta Normal en 1862 por impulso del entonces gobernador Domingo Faustino Sarmiento. Aquella institución, pionera absoluta en Sudamérica, no solo forjó las bases de la producción vitivinícola cuyana, sino que formó a generaciones de profesionales que extendieron el oficio a países como Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia y Paraguay.
Aunque durante décadas los enólogos compartieron su festejo con ingenieros agrónomos y veterinarios cada 6 de agosto, en el año 2002 un acuerdo impulsado por el Centro de Enólogos y el Consejo Profesional de Enólogos de San Juan logró consagrar definitivamente al 7 de septiembre como la jornada de homenaje nacional, devolviendo el reconocimiento histórico al origen sanjuanino.


La historia de la emblemática escuela también albergó hitos de vanguardia e inclusión. En sus aulas se formaron Delia Bravo y Nelly Brond de Taja, quienes ingresaron en 1946 y egresaron en 1952, convirtiéndose en las primeras mujeres enólogas de la República Argentina y precursoras a nivel internacional. Con dedicación, ciencia y paciencia, los enólogos y enólogas continúan siendo los artífices clave que definen el carácter, la calidad y el prestigio de cada copa que nace en los valles provinciales.
Gentileza: Diario de Cuyo.





