Un relevamiento reciente pone en evidencia la brecha de precios que enfrentan las personas con celiaquía. Un derecho básico, como la alimentación segura, se vuelve un lujo difícil de costear.
La diferencia de precios entre los productos industriales comunes y aquellos certificados como Sin TACC (Trigo, Avena, Cebada y Centeno) ha alcanzado niveles críticos. Para los sanjuaninos que padecen celiaquía, la dieta libre de gluten no es una opción de moda o una preferencia estética: es su único medicamento. Sin embargo, el bolsillo no siempre puede acompañar esta necesidad vital.
Una brecha que no deja de crecer
Según un informe detallado, la brecha de precios entre productos convencionales y sus versiones aptas para celíacos es alarmante. En algunos artículos de consumo diario, la diferencia llega a ser de 600%.
Ejemplos de la disparidad:
- Fideos: Mientras que un paquete común tiene un costo accesible, la versión de arroz o maíz puede triplicar ese valor.
- Panificados: El pan de molde o las galletitas sin gluten presentan las diferencias más extremas, llegando a costar hasta 6 veces más que el pan tradicional.
- Premezclas: Insumo básico para cocinar en casa y abaratar costos, también ha sufrido aumentos que superan el promedio de la inflación general.
¿Por qué es tan caro comer sin gluten?
Existen varios factores que las empresas del sector utilizan para justificar estos valores:
- Materias primas: Harinas alternativas (mandioca, arroz, almendras) son más costosas de producir.
- Logística y Seguridad: Para evitar la contaminación cruzada, las fábricas requieren líneas de producción exclusivas y controles de laboratorio rigurosos.
- Escala de producción: Al ser un mercado más reducido que el masivo, el costo por unidad tiende a elevarse.
El impacto social en San Juan
En la provincia, muchas familias dependen de la elaboración propia para subsistir, pero incluso las harinas para panificación casera han quedado fuera del alcance de los sectores más vulnerables. Si bien existen leyes que obligan a las obras sociales a cubrir parte de estos costos a través de un monto fijo mensual, los beneficiarios denuncian que estos subsidios quedan totalmente desactualizados frente a las constantes subas en las góndolas.
«No es un privilegio, es una necesidad médica. Comer sin TACC hoy en día en San Juan se ha vuelto un desafío para cualquier economía familiar», señalan referentes del sector.







