El gerente de sustentabilidad de Los Azules, Mario Hernández, analizó en Radio Colón el impacto del salto del precio internacional del cobre, la demanda de los centros de datos de inteligencia artificial y la transición energética. Además, remarcó la importancia de la capacitación local y el ordenamiento territorial en Calingasta de cara a la etapa constructiva hacia 2028 y el inicio de producción proyectado para 2030.
El mercado internacional del cobre atraviesa un ciclo de alta demanda traccionado por la electromovilidad, la descarbonización y el consumo energético de los centros de procesamiento vinculados a la inteligencia artificial. Según estimaciones del sector, el déficit global del metal podría alcanzar los 10 millones de toneladas hacia 2035, ubicando a la Argentina en una posición estratégica para comenzar a aportar producción a partir del año 2030. En ese contexto, los proyectos sanjuaninos enfrentan el desafío de planificar una logística a gran escala que no altere el desarrollo turístico ni las comunidades locales.
Logística integrada, capacitación y convivencia comunitaria
Durante su paso por el programa radial Ecosistema Minero en Radio Colón, el licenciado Mario Hernández subrayó que la responsabilidad social empresarial es el motor directo de la licencia social. Para evitar interferencias en el departamento Calingasta, el proyecto proyecta obras de infraestructura estratégica como un puente sobre el río Los Patos y caminos propios que desvíen el tránsito pesado. «La estrategia de las compañías está directamente relacionada a la licencia social; tenemos que repensar la logística para interactuar con la comunidad sin afectar las actividades tradicionales como el turismo y la agricultura», remarcó.
Asimismo, Hernández explicó que la empresa ya dialogó con más de 6.500 vecinos para ordenar las expectativas sobre los plazos reales de contratación e inversión. Con una inversión estimada de entre USD 3.000 y 4.000 millones, los picos de mayor demanda de mano de obra se concentrarán entre 2028 y 2029 durante la construcción del campamento y las líneas eléctricas. Para abastecer esa etapa sin relegar a los trabajadores locales, insistió en el rol formativo de las operadoras: «El cobre requiere otra escala y otra especialización respecto al oro; las compañías debemos apostar fuerte por la educación y capacitar a la mano de obra local con becas y cursos para que el empleo quede en San Juan».







