En medio de una marcada volatilidad en los mercados energéticos globales —con la cotización del barril de crudo superando la barrera de los 100 dólares—, las principales petroleras privadas del país comenzaron a aplicar incrementos en los precios de las naftas y el gasoil. Las actualizaciones tarifarias oscilan entre un 2% para las naftas y hasta un 5% en el caso del gasoil, y ya comenzaron a reflejarse en los tableros de las estaciones de servicio.
En contraposición a la decisión adoptada por el sector privado, la petrolera de mayoría estatal YPF optó por congelar temporalmente sus valores. La compañía resolvió absorber el impacto externo mediante la puesta en marcha de un mecanismo de compensación denominado «buffer», diseñado para amortiguar las fluctuaciones internacionales del crudo y evitar que los saltos bruscos se trasladen de manera directa e inmediata a los bolsillos de los consumidores.
Qué es el esquema «buffer» y cómo funciona
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, explicó en declaraciones radiales el criterio técnico detrás de la decisión de mantener los precios sin cambios:
- Fondo de absorción: El sistema opera como un colchón financiero que asimila las alzas transitorias del petróleo. «Cuando el mercado está inestable, hay días en los que el esquema ayuda. Ahora el barril pasó a los US$ 100 y seguimos con ese proceso para estirar los tiempos», detalló Marín.
- Evaluación de pisos y márgenes: Desde la petrolera indicaron que monitorearán el comportamiento del mercado antes de convalidar un ajuste. Si se confirma que los 100 dólares representan un nuevo piso permanente para el barril a nivel global, YPF deberá readecuar gradualmente sus pizarras para proteger la rentabilidad y el abastecimiento.
- Presión competitiva: En el seno de la empresa admiten que la brecha de precios con las firmas competidoras podría acelerar definiciones a corto plazo para evitar un traslado desmedido de demanda hacia las estaciones de la red de bandera nacional.








