La plaza financiera argentina atraviesa una jornada de marcada volatilidad y cautela inversora. El índice de riesgo país que elabora JP Morgan aceleró su tendencia alcista este viernes y se ubicó en los 591 puntos básicos, alcanzando su registro más elevado de los últimos cinco meses. El indicador no tocaba una cifra similar desde el 8 de abril pasado, cuando había alcanzado las 610 unidades, acumulando en lo que va de la semana una suba de 70 puntos básicos.
El incremento responde directamente al retroceso de las cotizaciones de los títulos públicos soberanos en moneda extranjera, que exhiben caídas diarias de hasta el 1,4% tanto en la plaza porteña como en Wall Street. A ello se suma un factor externo adverso: el rendimiento de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos a 10 años trepó por encima del 5% anual, ampliando la brecha de tasas de interés y encareciendo el crédito para las economías emergentes.
Impacto en la deuda externa y clima inversor
Este nivel del indicador aleja de momento la posibilidad de que el Gobierno nacional acuda a los mercados voluntarios internacionales para colocar deuda soberana a tasas sostenibles. Pese a que el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificaron durante su reciente viaje a Estados Unidos la continuidad del programa fiscal y la disponibilidad de divisas para cumplir los vencimientos de capital e intereses, en los centros financieros persisten interrogantes sobre el costo social de las medidas, el aumento de la pobreza y la contracción en diversos sectores productivos.
La jornada negativa también se traslada a la renta variable: el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires registra una baja del 0,9%, en sintonía con las acciones argentinas que cotizan en Nueva York (ADRs), que operan en su gran mayoría en terreno negativo.








