Investigadores locales avanzan en un proyecto científico que busca generar una sinergia directa entre las dos actividades productivas más importantes de San Juan: la minería y la agricultura. La iniciativa, impulsada por profesionales del Conicet, la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y la Universidad Nacional del Comahue a través del consorcio Probiem, utiliza la biomasa derivada de descartes del campo para neutralizar aguas ácidas y retener metales pesados en efluentes mineros. Los pormenores fueron explicados en los estudios de Radio Colón por la doctora en Ingeniería Química Vanessa Bazán durante la emisión del programa Ecosistema Minero.
Economía circular entre el agro y la industria minera
La doctora Bazán, investigadora del Conicet y referente del Instituto de Investigaciones Mineras (IIM) de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, explicó que el eje central está en el uso de biomasa regional. «Trabajamos junto a las doctoras Rosa Rodríguez y Paola Fabani, de Ingeniería Química, quienes vienen analizando residuos agrícolas locales como orujo de uva y carozos de frutas. Mediante procesos térmicos de pirólisis, esos desechos se transforman en una suerte de membranas o filtros biológicos capaces de absorber metales y neutralizar la acidez de las aguas de drenaje minero», detalló Bazán.
El tratamiento apunta principalmente a mitigar los drenajes ácidos de roca que se generan por la oxidación de minerales sulfurados. «Cuando esos sulfuros entran en contacto con el agua y el aire forman soluciones ácidas que disuelven elementos tóxicos como arsénico y plomo. El objetivo es neutralizar esas aguas para llevarlas a valores neutros que permitan su reutilización en otros circuitos o su reinserción ambiental segura», remarcó la investigadora.
Cierre de minas y la urgencia de actualizar marcos regulatorios
Uno de los puntos críticos abordados durante la entrevista fue la planificación del cierre de minas y la gestión a largo plazo de las escombreras y diques de colas. «No se puede esperar al final de la vida útil de un yacimiento para ver qué se hace con los residuos. El tratamiento debe planificarse y ejecutarse desde la etapa de exploración y producción para evitar pasivos ambientales complejos», subrayó Bazán, señalando que firmas operadoras de la provincia, como Veladero con sus fases de lixiviación profunda y proyectos como Los Azules, han comenzado a abrir sus puertas para aportar muestras y reactivos a los ensayos.
No obstante, la especialista advirtió sobre un vacío normativo a nivel local: «Las leyes ambientales provinciales todavía son generales o ambiguas en materia de pasivos mineros. Muchas veces las empresas se rigen por estándares internacionales para captar inversiones externas, pero hace falta un marco legal sanjuanino actualizado que establezca pautas claras, exija operadores especializados y defina exigencias concretas para el tratamiento y disposición de estos materiales».
Desarrollo académico e investigación de punta en San Juan
En el plano formativo, Bazán destacó el rol del Instituto de Investigaciones Mineras, que cumplió 80 años de trayectoria académica y hoy alberga áreas de posgrado de excelencia. Entre ellas, sobresale la Diplomatura en Gestión de Recursos Mineros, la Maestría en Metalurgia Extractiva (categorizada ‘A’ por Coneau) y el Doctorado en Ingeniería de Minas, el único en su especialidad en todo el país, que actualmente tramita su máxima acreditación nacional.
Asimismo, las investigaciones locales no se limitan a los efluentes líquidos. En los laboratorios de la UNSJ también se ensayan alternativas para reutilizar escorias de fundición en la elaboración de asfaltos y cementos, reciclado de neumáticos gigantes de faena y recuperación de metales mediante minería urbana a partir de chatarra electrónica. Las novedades del sector serán expuestas también en los próximos encuentros de proveedores Caprimsa y en la jornada provincial JAE, programada en el Velódromo Vicente Chancay.







