En una presentación para el olvido en el marco de su aniversario institucional, San Martín de San Juan sufrió un duro traspié al caer goleado por 3 a 0 ante Patronato en el estadio Presbítero Bartolomé Grella de Paraná, por la fecha 31 de la Zona B de la Primera Nacional. El conjunto de Concepción monopolizó la tenencia del balón durante casi todo el desarrollo, pero volvió a exhibir una alarmante falta de profundidad ofensiva y una fragilidad defensiva inadmisible en el fondo, errores que el elenco entrerriano facturó al máximo para tomar aire en su lucha por la permanencia.
Dos pelotazos y doblete de Reinaga para quebrar el partido
El planteo del Verdinegro se desmoronó casi desde el vestuario. Apenas corrían 3 minutos del primer tiempo cuando un simple pelotazo frontal encontró desarticulada a la zaga central sanjuanina; Renzo Reinaga aprovechó las dudas en el retroceso para ganarle la posición a los centrales y definir mano a mano ante la salida del arquero Días Robles para el 1-0.
Pese al golpe, el equipo de Alejandro Schiapparelli asumió la iniciativa territorial y dominó la posesión con más del 60% del balón hacia los 22 minutos, aunque chocó contra una circulación estéril y previsible que casi nunca inquietó el arco local. La aproximación más clara llegó a los 36′ en los pies de Rossi por la banda izquierda, pero su remate salió desviado. Y cuando la visita insinuaba una reacción antes del entretiempo, a los 40 minutos se repitió la misma falencia: otro balón largo a espaldas de la defensa le permitió a Reinaga picar en velocidad y sacar un remate cruzado antes de pisar el área para decretar el 2-0.
Expulsión de González, cabezazo de Attis y desconcierto final
En el complemento, el trámite acentuó las carencias del Verdinegro. Con el resultado a favor, Patronato se replegó ordenado y San Martín careció de cambio de ritmo y rebeldía para filtrarse en los últimos metros. Para colmo de males, a los 28 minutos fue expulsado Sebastián González, tras una polémica decisión arbitral de Juan Pablo Loustau que desató el reclamo airado de todo el banco cuyano.
Con un hombre menos y los ánimos caldeados, la estocada final cayó a los 43 minutos: tras un centro desde la derecha, Tomás Attis ganó de cabeza con total libertad ante la pasividad de los defensores y selló el 3-0 definitivo. La dura goleada enciende luces de alarma en San Martín: a falta de cinco fechas para el cierre, el equipo no puede permitirse semejantes licencias defensivas si pretende sostener su lugar de privilegio dentro del Reducido.








