Un episodio de extrema imprudencia al volante sacudió la tranquilidad del departamento Caucete durante la madrugada de este domingo 4 de octubre. Sobre la traza de la Ruta Nacional 20, a pocos metros de la intersección con calle Enfermera Medina, un automóvil en el que viajaban tres mujeres menores de edad terminó protagonizando un violento siniestro vial tras perder el control mientras circulaba a alta velocidad. Más allá del fuerte impacto y los notorios daños en la carrocería del rodado, la alarma se encendió de inmediato tras el test toxicológico oficial, el cual confirmó que la joven que conducía lo hacía con 1,47 gramos de alcohol por litro de sangre, rozando el triple del límite legal establecido.
La secuencia comenzó a desarrollarse sobre el transitado corredor nacional, cuando por causas que la Policía y los peritos de tránsito intentan determinar con precisión, la adolescente perdió el dominio total del vehículo. El descontrol derivó en un choque de consideración que alertó al instante a vecinos de la zona y automovilistas que pasaban por el lugar, obligando al desplazamiento urgente de ambulancias y patrulleros de la seccional policial correspondiente.
Una vez apostados los efectivos en el escenario del siniestro y tras comprobar que ninguna de las tres ocupantes alcanzaba la mayoría de edad, se procedió a someter a la conductora a la correspondiente prueba con alcoholímetro. El resultado fue contundente y desmedido: la marca arrojó 1,47 g/l, un número que multiplica ampliamente el tope de 0,5 g/l regulado para vehículos particulares y que expone la gravedad de una falta múltiple al tratarse de menores de edad tras el volante.
Milagrosamente y a pesar de la violencia del impacto contra la banquina y la estructura vial, las autoridades médicas de guardia constataron que ninguna de las involucradas sufrió heridas de gravedad que pusieran en riesgo sus vidas ni se lamentaron víctimas fatales. En tanto, en el ámbito institucional se dio curso a las actuaciones judiciales y contravencionales de rigor para deslindar las responsabilidades penales y civiles correspondientes a los padres y titulares del vehículo.








