El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) emitió un extenso y detallado informe técnico alertando sobre el impacto que tendrá el fenómeno climático del «Súper Niño» en la región de Cuyo. Se trata de un evento de El Niño caracterizado por una intensidad extraordinaria, originado cuando las temperaturas en la superficie del océano Pacífico ecuatorial permanecen anormalmente elevadas durante períodos prolongados. Esta alteración oceánica modifica los patrones de circulación atmosférica global y se traduce, en el centro-oeste argentino, en cambios drásticos en los regímenes de lluvias y en una mayor frecuencia de eventos meteorológicos extremos.
Para las provincias de San Juan y Mendoza, las proyecciones climáticas anticipan un período crítico: entre octubre y diciembre —con altas probabilidades de extenderse hasta marzo— se registrarán precipitaciones sensiblemente superiores a la media histórica, acompañadas por tormentas severas con granizo destructivo y ráfagas de viento de gran intensidad.

El doble filo: alivio en los embalses frente a amenazas agronómicas
El escenario que plantea el INTA presenta una marcada dualidad. En el aspecto positivo, las nevadas acumuladas en la cordillera, notablemente superiores al promedio histórico, permitirán elevar de forma sustancial los caudales de ríos, canales y arroyos. Esto favorecerá la recuperación de los diques provinciales, asegurará el abastecimiento de agua de riego e incluso dejará reservas hídricas estratégicas de cara a los próximos ciclos productivos. Del mismo modo, en las zonas de secano, las precipitaciones permitirán la regeneración de pastizales y mayor disponibilidad de forraje para el ganado, siempre que los productores ajusten la carga animal y planifiquen descansos de pastoreo adecuados.
Sin embargo, el reverso del fenómeno enciende alarmas en las zonas bajo riego debido a los excesos de humedad y los daños por granizo:
- Vides, olivos y frutales: Las lluvias durante la etapa de floración pueden lavar estigmas y entorpecer gravemente la polinización. A su vez, la humedad ambiental dispara patógenos criptogámicos (hongos), con antecedentes severos de peronóspora en primavera y botritis cerca de la cosecha. En etapas previas a la recolección, el exceso de agua genera el rajado y deterioro irreversible de los frutos.
- Hortalizas: En cultivos de raíz y bulbo como ajo y cebolla, el principal peligro radica en el desarrollo de patógenos que provocan pudriciones directas. También corren alto riesgo aquellas especies cuyos frutos tienen contacto directo con la tierra (zapallo, melón y sandía) y cultivos muy sensibles a los excesos de humedad como tomate, pimiento, papa y pepino.
- Producción de semillas: Las lluvias continuas pueden frustrar la polinización por lavado de polen e interferir gravemente en las etapas finales de trilla, secado y acondicionamiento.
- Anegamientos e inundaciones: Tormentas copiosas pueden provocar el colapso de canales y escorrentías. En sectores con escasa pendiente del cinturón verde, como Corralitos, Bermejo y zonas aledañas, existe un riesgo inminente de acumulación de agua que puede inutilizar lotes productivos y romper infraestructura vial y de riego.
El plan de acción preventivo que exige el INTA
Frente a la inminencia de la temporada de tormentas, el organismo técnico elaboró una guía de recomendaciones obligadas para productores:
- Protección física de las parcelas: Reparar, revisar y tensar las mallas antigranizo en viñedos y frutales. Verificar de punta a punta estructuras de conducción, parrales, espalderos e invernaderos para resistir ráfagas de viento intensas.
- Monitoreo y sanidad vegetal: Intensificar las recorridas de campo para detectar focos tempranos de enfermedades criptogámicas y variaciones en los ciclos de plagas (artrópodos). Comprar y acopiar con antelación los insumos fitosanitarios para aplicaciones preventivas.
- Puesta a punto de maquinaria: Calibrar mochilas, atomizadoras y pulverizadoras terrestres. Aquellos productores que contraten servicios de aplicación aérea mediante drones o aviones deben coordinar turnos y ventanas de trabajo con tiempo para no quedar desfasados tras las lluvias.
- Mantenimiento hídrico: Limpiar en profundidad acequias, canales de riego, desagües y sistemas de drenaje dentro de las fincas para evitar embalses internos y desbordes.
- Gestión del riesgo: Interiorizarse sobre las herramientas de cobertura y seguros agrícolas disponibles, así como sobre los programas de asistencia provinciales o nacionales ante emergencias climáticas.
Directorio de contacto: Agencias de Extensión Rural en San Juan
Para recibir asistencia técnica personalizada, evaluación de lotes o consultas de manejo agronómico, el INTA puso a disposición las vías de contacto de sus jefaturas en las Agencias de Extensión Rural (AER) de la provincia:
- AER Pocito: Jefa Patricia Donoso — Email:
[email protected] - AER Caucete: Jefe Edgar Ávila — Email:
[email protected] - AER San Martín: Jefa Leticia Morales — Email:
[email protected] - AER Media Agua: Jefe Alejandro Oviedo — Email:
[email protected] - AER Jáchal: Jefa Natalia Coralli — Email:
[email protected] - AER Iglesia: Jefa Georgina Lemolé — Email:
[email protected] - AER Calingasta: Jefe Lucas Guillén — Email:
[email protected] - AER Valle Fértil: Jefe Pablo Vitale — Email:
[email protected]







