Un entramado de violencia extrema y aberraciones intrafamiliares quedó al descubierto tras el femicidio de Rocío Belén Gómez (25), asesinada a puñaladas en la localidad cordobesa de Santa María de Punilla. Mientras el femicida confeso, Maximiliano Braudaco, permanece tras las rejas, la fiscal de Cosquín Silvana Pen le sumó una gravísima imputación penal tras confirmar que el sujeto abusó sexualmente de al menos dos menores pertenecientes a su círculo íntimo en reiteradas oportunidades.
El crimen se desencadenó el pasado 20 de julio, fecha en que la víctima y el agresor —quienes además de haber sido pareja eran primos y tenían una hija en común— se reunieron en la vivienda familiar. Tras una acalorada discusión, Braudaco arremetió salvajemente contra la joven con un cuchillo. La escena fue presenciada por las tres hijas de Rocío, de 9, 6 y 2 años; las dos mayores intentaron interponerse desesperadamente para frenar el ataque sobre su madre, pero no lo lograron. La abuela de las menores debió escapar por una ventana para solicitar auxilio a los gritos.
Gómez agonizó en la vereda tras recibir múltiples puñaladas. La autopsia determinó que falleció por un shock hipovolémico provocado por lesiones en órganos vitales, incluyendo la perforación de un pulmón y el corte mortal de la arteria aorta. Tras consumar el ataque, el asesino escapó a pie ensangrentado. Un vecino que se cruzó con él le preguntó por qué tenía las manos teñidas de rojo, a lo que Braudaco admitió con frialdad: «Apuñalé a Rocío». A las pocas cuadras fue interceptado y detenido por la Policía de Córdoba.
La investigación penal sumó un giro todavía más oscuro al comprobarse que el atacante sometió a abusos sexuales agravados y continuados a menores de su núcleo más próximo, cuyas identidades y edades fueron preservadas bajo estricto secreto de sumario.
A la conmoción se añade la falla de los controles judiciales: Braudaco ya contaba con una condena en suspenso fijada en 2025 por la Cámara de Cruz del Eje por coacción y daño calificado. Debía cumplir tratamiento por adicciones, tareas comunitarias y mantener restricción de acercamiento. Desde el Patronato del Liberado confirmaron que el imputado violó de manera sistemática todas las reglas de conducta fijadas por la Justicia, omisiones que fueron oportunamente notificadas a los juzgados de Ejecución sin que se revocara a tiempo su libertad condicional.








