Apenas 48 horas después del emotivo homenaje a Lionel Messi en Núñez, estalló un duro contrapunto institucional entre River Plate y Marketing Sports, la productora contratada por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para coordinar el espectáculo musical y visual del evento. Luego de que la empresa emitiera un descargo público atribuyendo las fallas operativas, la falta de pantallas y el corte del show final a directivas del club anfitrión, la institución de Núñez respondió con un tajante documento de seis puntos en el que desarmó cada acusación y catalogó la organización como precaria e improvisada.
El eje central de la disputa giró en torno a la pantalla LED de la Tribuna Sívori: mientras Marketing Sports argumentó que River la retiró tres días después del anuncio del partido impidiendo pasar los videos homenajes, la dirigencia millonaria retrucó que el desmontaje se comunicó de forma pública el 8 de julio jugando siete partidos oficiales sin esa estructura, mientras que el cotejo ante Benín y la presencia de Messi recién se oficializaron el 15 de septiembre, desnudando una afirmación objetivamente falsa por parte de la productora. Respecto al sonido, iluminación y los cortes eléctricos que truncaron el cierre con Grupo Cali, desde River aclararon que el manejo técnico era exclusivo de la empresa, a la cual se le recomendó formalmente contratar grupos electrógenos adicionales para garantizar la potencia, sugerencia que los organizadores descartaron para eludir el costo financiero.
Asimismo, la entidad de Núñez reveló detalles sobre las condiciones en las que trabajaron los músicos invitados, remarcando que artistas de renombre como Soledad Pastorutti, Ulises Bueno y el propio Grupo Cali no contaron con camarines montados por la producción y debieron aguardar en oficinas de la Gerencia de Infraestructura del club. Al remarcar que la primera reunión técnica formal solicitada por la productora se concretó recién el lunes previo al encuentro, River deslindó toda responsabilidad por los baches del show y recalcó que, a diferencia de los recitales y certámenes internacionales que el club gestiona de manera integral bajo altos estándares, la puesta en escena de la AFA dejó una imagen deficiente ante los ojos del mundo.








