Una fotografía de alto impacto político sacudió este martes los cimientos del fútbol nacional. Stefano Di Carlo y Juan Sebastián Verón, presidentes de River Plate y Estudiantes de La Plata, mantuvieron una reunión de carácter institucional en las oficinas del Estadio Más Monumental, donde sellaron la conformación de una mesa de trabajo conjunta y permanente orientada a discutir y proponer transformaciones estructurales en las competencias argentinas.
Aunque ninguna de las partes anunció la creación de un bloque opositor explícito ni una ruptura formal con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el peso del cónclave radica en el clima de tirantez que ambos clubes arrastran con la conducción que encabeza Claudio «Chiqui» Tapia. Según el comunicado conjunto, el encuentro sirvió como punto de partida para intercambiar diagnósticos, documentos técnicos y alternativas organizativas en torno a los formatos de torneos, el arbitraje y la captación de nuevas fuentes de ingresos genuinos para fortalecer las economías de las instituciones. En ese marco, ambos dirigentes ratificaron de forma taxativa el sostenimiento del modelo de asociaciones civiles sin fines de lucro.
Viejas discrepancias y frentes de conflicto abiertos con la AFA
El acercamiento sorprende además por el historial inmediato entre ambos presidentes. Meses atrás, cuando todavía era secretario general del Millonario, Di Carlo había expresado públicamente sus dudas frente al acuerdo que Estudiantes trabó con el magnate estadounidense Foster Gillett, marcando una férrea distancia ideológica. Sin embargo, el escenario actual los encontró priorizando coincidencias ante las tensiones compartidas con calle Viamonte.
Por el lado de Núñez, River venía de ausentarse temporalmente de las reuniones del Comité Ejecutivo de la AFA en reclamo de previsibilidad, regresando con la premisa pública de que «la AFA son todos los clubes, no una sola persona», a lo que se sumaron recientes cánticos de reprobación contra Tapia en las tribunas del Monumental. Por su parte, la «Brujita» Verón atraviesa su propia batalla reglamentaria: permanece bajo la lupa del Tribunal de Disciplina tras el duro informe que el árbitro Darío Herrera labró en su contra durante los incidentes de la final de la Supercopa Internacional ante Rosario Central. Ahora, los dos clubes canalizarán sus reclamos mediante proyectos formales sobre organización, finanzas y gobernanza en el fútbol local.








