El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, brindó un valioso testimonio desde el Vaticano tras haberse convertido en el último referente argentino en reunirse en privado con el papa León XIV antes de su intervención quirúrgica, en la que se confirmó un diagnóstico de cáncer de pulmón. Frente a la incertidumbre que rodea la histórica gira pastoral prevista para noviembre en el país, el prelado sanjuanino remarcó con claridad que la prioridad absoluta es la evolución médica del Sumo Pontífice: «Si hay que reprogramar, se reprogramará».
Lozano mantuvo un encuentro a solas de casi media hora con León XIV el lunes por la mañana en Roma, audiencia que el Pontífice decidió conservar en agenda a pesar de haber anunciado el día anterior que debía operarse. El arzobispo sanjuanino reveló que lo vio con muy buen semblante, sereno, de voz firme y sin dolores aparentes, conversando con entusiasmo genuino sobre las actividades previstas en suelo argentino, con particular interés por la vigilia de oración con la juventud en el Monumento de los Españoles y la visita al Santuario de Luján.
Sintonía episcopal y la preocupación por los jóvenes
El prelado sanjuanino reconoció que el anuncio de la enfermedad «fue un shock» inicial en la Santa Sede, pero destacó la posterior comunión en la oración comunitaria. En esa línea, confirmó que mantuvo contacto con el titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Marcelo Colombo, coincidiendo en que cualquier decisión sobre el itinerario oficial quedará supeditada estrictamente a las indicaciones que establezca el equipo médico a cargo del posoperatorio.
Durante la audiencia, León XIV también indagó sobre la realidad social argentina, poniendo foco en las problemáticas de inserción laboral, deserción escolar, violencia y adicciones que golpean a las nuevas generaciones. Lozano, quien viajó a Europa para participar del encuentro de la Federación Internacional de la Acción Católica y realizar una peregrinación a Asís, sintetizó el sentir de la Iglesia: «Nosotros lo que queremos es privilegiar la salud del Papa y, una vez que veamos en qué condiciones está y qué le recomiendan los médicos, haremos lo que corresponda».








