La previa del cruce decisivo por la Copa Sudamericana se calentó al máximo en territorio brasileño. Durante la madrugada de este martes, el plantel de Boca Juniors vivió horas de tensión e incomodidad tras sufrir un constante ataque con fuegos artificiales en los alrededores del hotel donde concentra la delegación en Río de Janeiro.
El hostigamiento ocurrió entre las 2 y las 5 de la mañana en inmediaciones del Hotel Windsor, ubicado en la zona de Barra de Tijuca. Un nutrido grupo de simpatizantes de Vasco da Gama se congregó en las inmediaciones del alojamiento para lanzar estruendos de manera ininterrumpida con el objetivo expreso de interrumpir el descanso y alterar la preparación de los futbolistas de cara a la revancha de semifinales.
La «rebelión en Barra» y la previa copera

La maniobra, habitual en los choques de certámenes internacionales en suelo carioca, fue calificada y bautizada en redes sociales por los torcedores locales como la «rebelión en Barra de Tijuca». Entre los presentes en la delegación azul y oro que presenciaron el clima hostil se encuentra el presidente Juan Román Riquelme, quien horas antes había recorrido a pie las calles del moderno barrio.
El elenco conducido por Rodolfo Arruabarrena deberá sobreponerse a la falta de sueño para buscar dar vuelta la serie. La definición se disputará este martes a partir de las 21:30 en el estadio Maracaná, donde Boca buscará sellar su boleto a la gran final del certamen continental.







