El Gran Premio de Estados Unidos de Fórmula 1 disputado en el Circuito de las Américas tuvo un desenlace frustrante para Franco Colapinto. El piloto argentino, que debió partir desde el fondo del clasificador tras arrastrar una penalización de diez puestos por la sustitución de la unidad de control electrónica de su monoplaza, protagonizó una sólida remontada inicial hasta colocarse en la 14° colocación. Sin embargo, cuando buscaba consolidar su avance, un incidente en pista con Arvid Lindblad provocó serios daños estructurales en el vehículo y forzó a la escudería Alpine a ordenarle el retiro definitivo de la competencia.
En el primer tramo de la prueba en Texas, el oriundo de Pilar mostró ritmo y solvencia conductiva para sortear rivales directos y capitalizar las detenciones tempranas en boxes. No obstante, con el correr de los giros, el compuesto neumático acusó una severa degradación térmica, lo que hizo caer su rendimiento y retroceder hasta el 16° lugar. Frente a esta merma, el muro de ingenieros resolvió llamarlo al pit lane para calzar neumáticos blandos, regresando a la pista en la 19° posición con la misión de lanzar un ataque furioso en el último tercio de carrera.
El toque decisivo y el final en boxes Las expectativas de recuperación se desplomaron pocos giros más tarde: en plena disputa de posición rueda a rueda, Colapinto sufrió un roce con el auto de Arvid Lindblad que afectó componentes aerodinámicos y mecánicos clave de su máquina. Tras monitorear la telemetría en tiempo real y constatar la gravedad de los daños, el ingeniero de pista le comunicó por radio la orden inapelable de regresar al garaje para preservar la integridad del material. De esta manera, el piloto argentino cerró un domingo adverso en Austin, quedando con las manos vacías tras haber demostrado una notable capacidad combativa desde el fondo de la grilla.








