La confirmación de la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial desató un violento temblor en los mercados financieros internacionales. Durante las primeras operaciones previas a la apertura formal de Wall Street, los activos de compañías brasileñas sufrieron masivas órdenes de venta como consecuencia del desarme compulsivo de carteras por parte de fondos de inversión y operadores globales que habían apostado fuertemente a una victoria del candidato opositor Flávio Bolsonaro.

El impacto más contundente se registró en el ETF EWZ —el principal fondo que replica el comportamiento de las acciones líderes de Brasil y cotiza en la Bolsa de Nueva York—, el cual se hundió cerca de un 27%, retrocediendo abruptamente desde los US$ 42,59 hasta ubicarse en US$ 31,20. En paralelo, dos de las mayores multinacionales tecnológicas con fuerte anclaje en el gigante sudamericano sufrieron duros castigos: el banco digital Nubank se desplomó un 25,99% (tocando los US$ 11,28), mientras que Mercado Libre retrocedió un 13,27% hasta los US$ 1.558, arrastrado por ser Brasil su principal plaza de negocios. En el mercado cambiario, los contratos de futuros del real negociados en Chicago perdieron más de un 10% de su valor frente al dólar.
Este derrumbe marca un giro radical respecto a la tendencia observada tras la primera vuelta electoral, período en el cual el optimismo financiero hacia Bolsonaro había generado un rally alcista con subas del 7% en el índice Ibovespa, una apreciación del 5% en la moneda local y ganancias superiores al 11% en el EWZ. Ante la extrema volatilidad desatada tras el conteo de votos, las autoridades bursátiles mantienen la atención puesta en el «circuit breaker», el mecanismo de emergencia de la Bolsa de San Pablo que suspende las operaciones durante 30 minutos si el índice general se precipita un 10%, una herramienta extraordinaria que no se activaba desde el colapso financiero generado por la pandemia de Covid-19 en marzo de 2020.








