Las fuerzas de seguridad a cargo del dispositivo de custodia para la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, implementarán una prohibición absoluta del espacio aéreo para el vuelo de vehículos aéreos no tripulados (drones). La medida de exclusión regirá de forma estricta sobre todos los puntos de concentración pública, corredores de traslado y sedes de actividades oficiales, alcanzando sin excepciones tanto a usuarios particulares como a coberturas de medios de comunicación.
El esquema de seguridad fue ratificado por el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, quien advirtió que cualquier dispositivo no autorizado detectado en zonas de despliegue —como la histórica visita al Cottolengo Don Orione en Claypole— será interceptado y neutralizado en el acto. La orden contempla la desactivación inmediata de las señales de mando para evitar cualquier vulnerabilidad sobre la comitiva papal y la multitud de fieles.
Interferencia por radiofrecuencia y riesgo de caída de aeronaves
El operativo desplegará armamento electrónico antidrones de última generación, compuesto por inhibidores portátiles y antenas de cobertura fija. Estos sistemas emiten señales directas de radiofrecuencia que interrumpen instantáneamente el enlace entre la aeronave y su consola de control remoto, bloqueando además la transmisión de video en tiempo real.
Especialistas en seguridad señalaron que, si bien algunos modelos de drones inician maniobras de retorno o aterrizaje controlado al perder señal, la acción de los bloqueadores puede forzar la pérdida total de sustentación y provocar la caída abrupta del artefacto a tierra. Dispositivos similares ya registraron antecedentes de despliegue operativo en las adyacencias del Congreso Nacional entre 2024 y 2025 bajo la órbita de Gendarmería Nacional y el Ejército Argentino.
Equipamiento bajo secreto de Estado
Las características y marcas de los inhibidores asignados a la comitiva papal se mantienen bajo estricta reserva de defensa y ciberseguridad. La compra y especificaciones técnicas de este instrumental fueron clasificadas formalmente como secreto de Estado a través del Decreto 21/2025, blindando toda información estratégica vinculada al anillo de protección que custodiará al Pontífice en sus distintas apariciones públicas.








