La trágica muerte de Jesús de Miguel, delantero de 30 años del CD Tenerife que se desplomó durante un partido de la Segunda División de España, tuvo su primera conclusión médica y legal. El informe preliminar de la autopsia estableció que el futbolista falleció a raíz de un traumatismo torácico de carácter accidental, provocado por el violento choque que protagonizó en pleno juego contra el guardameta del FC Andorra, Jesús Owono.
El dictamen forense fue elaborado por profesionales del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Santa Cruz de Tenerife y entregado formalmente a la jueza Eva Esther Juárez Fernández, quien instruye la causa. Si bien resta incorporar los estudios toxicológicos y los análisis clínicos complementarios, los peritos concluyeron que el impacto recibido en el pecho desencadenó el cuadro fatal que terminó con su vida el martes por la mañana en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria.
La secuencia de la jugada fatal y la investigación judicial
El episodio se desencadenó durante el tiempo de descuento del compromiso entre Tenerife y Andorra. En una pelota dividida en la mitad de la cancha, De Miguel intentó disputar el balón sin percatarse de la veloz salida de Owono, quien saltó e impactó con una de sus rodillas sobre la caja torácica del atacante. El árbitro del encuentro, Manuel Ángel Pérez Hernández, sancionó la maniobra con tarjeta roja directa por uso de fuerza excesiva.
Tras el impacto, el delantero se tomó el rostro por el dolor y cayó desplomado sobre el césped segundos después al sufrir un paro cardiorrespiratorio. Pese a que fue reanimado y trasladado en ambulancia al centro asistencial, no logró recuperarse del colapso interno provocado por el golpe. En paralelo, el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional mantiene abierta una investigación de oficio no solo sobre el contacto físico, sino también para auditar los tiempos y protocolos de la asistencia médica prestada dentro del campo de juego y el traslado hospitalario. No obstante, el fiscal jefe tinerfeño, José Luis Sánchez-Jáuregui, adelantó sus dudas respecto a una imputación penal al tratarse de una contingencia propia del deporte.
Aislamiento y hostigamiento contra el arquero
La tragedia golpeó fuertemente al arquero Jesús Owono (25 años), quien permanece recluido en su domicilio y sin comunicación externa debido al impacto anímico de la pérdida. A través de un mensaje institucional del FC Andorra, el jugador expresó: «Estos han sido los días más difíciles de mi vida. Me cuesta encontrar las palabras y me resulta muy difícil asimilar todo lo que ha ocurrido. Siento un dolor inmenso por la pérdida de Jesús».
La situación del guardameta se complejizó aún más por una ola de amenazas e insultos recibidos en redes sociales, lo que derivó en la baja de sus perfiles personales y salpicó por alcance a otro futbolista, Michel Owono, quien sin tener parentesco alguno debió denunciar agresiones virtuales por alcance homónimo.








