En un encuentro de alto voltaje político, los dirigentes del partido de la estrella discutieron su posicionamiento legislativo y el reparto de cargos en organismos extrapoder. La designación en el Tribunal de Cuentas se convierte en el eje de una negociación que mantiene en vilo al escenario provincial.
Tensión y catarsis en la cumbre partidaria
El reciente cónclave del Partido Bloquista sirvió como escenario para que los referentes de los diversos departamentos descargaran reclamos acumulados. El encuentro, marcado por un clima de «pase de facturas», permitió a la dirigencia exponer su malestar respecto al rumbo actual y la relación con otras fuerzas políticas locales.
Sin embargo, más allá del desahogo interno, el foco central de la reunión estuvo puesto en el poder real que el partido todavía conserva en la Legislatura provincial. Con votos que resultan determinantes para el oficialismo o la oposición en sesiones reñidas, la conducción busca hacer valer su peso específico en las próximas decisiones legislativas.
El Tribunal de Cuentas: El premio mayor
El punto de mayor fricción y expectativa es la designación de un cargo vacante en el Tribunal de Cuentas, un organismo de control con salarios y prerrogativas que lo sitúan entre los más codiciados de la administración pública. Según se desprendió del encuentro, el bloquismo reclama ese puesto como propio, considerándolo una pieza clave para mantener el equilibrio político en San Juan.
La discusión no es solo externa; puertas adentro, varios nombres comenzaron a circular como posibles candidatos para ocupar esa silla. La «jugosa» vacante judicial no es solo una cuestión de presupuesto, sino un refugio institucional para garantizar la supervivencia del esquema de poder partidario tras los últimos cambios en la gobernación.
Estrategia legislativa y supervivencia
Con el mapa político de San Juan reconfigurado, los votos del bloque se han vuelto «oro en polvo». En la reunión se dejó claro que la postura que adopten en la Cámara de Diputados estará directamente atada a la resolución de estos nombramientos.
La dirigencia coincidió en que el partido no puede regalar su apoyo sin obtener a cambio una representación institucional acorde a su historia. Mientras se drenan los enojos de la militancia, la cúpula ya trazó la hoja de ruta: negociar desde una posición de fuerza para blindar su espacio en el Poder Judicial y los organismos de control.







