San Juan se posiciona una vez más a la vanguardia de la ingeniería civil con el testeo de nuevos sistemas constructivos que prometen cambiar el paradigma de la vivienda social y privada. El Ministerio de Infraestructura, en conjunto con el IPV, inició las pruebas de materiales que combinan una altísima resistencia sísmica con una eficiencia energética sin precedentes, adaptada al clima extremo de la provincia.
Innovación estructural y térmica
A diferencia de la construcción tradicional de ladrillo y hormigón, estos nuevos sistemas utilizan paneles estructurales de poliestireno expandido con mallas de acero galvanizado y micro-hormigón proyectado. Esta tecnología no solo reduce el peso de la estructura —un factor clave ante movimientos telúricos— sino que funciona como una barrera térmica de alto rendimiento, permitiendo ahorros de hasta un 40% en el consumo de energía para climatización.
Reducción de costos y tiempos de obra
Uno de los puntos centrales de este programa piloto es la optimización de los recursos. Según los informes técnicos preliminares, el uso de estos métodos industrializados permite:
- Acelerar los plazos: Las viviendas pueden finalizarse en un 30% menos de tiempo que con el sistema tradicional.
- Sostenibilidad: El proceso genera mínimos residuos de obra y utiliza materiales con menor huella de carbono.
- Resistencia: Las pruebas de laboratorio confirman que el comportamiento del panel estructural supera las normas de sismorresistencia vigentes en la zona 4 (la de mayor peligrosidad sísmica del país).
Hacia un nuevo estándar para el IPV
El objetivo de las autoridades es evaluar el desempeño de estas viviendas en condiciones reales de uso para considerar su incorporación masiva en los próximos barrios del Instituto Provincial de la Vivienda. De aprobarse, San Juan no solo estaría brindando soluciones habitacionales más rápidas, sino también casas más frescas en verano y más seguras ante terremotos, marcando un hito en la construcción sustentable de la región.







