Un reciente relevamiento estadístico puso al descubierto la preocupante brecha entre la percepción de los conductores locales y sus conocimientos reales. El exceso de confianza y el incumplimiento de reglas elementales configuran un escenario crítico en las calles de la provincia.
El fenómeno del exceso de confianza
Los datos obtenidos a través de un exhaustivo sondeo realizado por el IOPPS revelan una contradicción alarmante en el comportamiento de los sanjuaninos al volante. Mientras una amplia mayoría de los encuestados se autopercibe como «buen conductor», la realidad de las respuestas técnicas demuestra un desconocimiento profundo de la normativa vigente. Esta seguridad infundada se traduce en una de las principales causas de siniestralidad, dado que el conductor no identifica el riesgo real de sus maniobras.
Infracciones admitidas y distracción tecnológica
Uno de los puntos más críticos del informe es el uso del teléfono celular. Un 62% de los consultados admitió utilizar el dispositivo móvil mientras conduce, una práctica que hoy conlleva sanciones económicas que rondan los $96.000. El desglose por género arroja un dato llamativo: el 74% de las mujeres reconoció esta falta, frente a un 50% de los hombres, evidenciando que la distracción tecnológica es un flagelo transversal en la sociedad.
El cinturón de seguridad: una materia pendiente
A pesar de las constantes campañas de concientización, el uso de los elementos de seguridad pasiva sigue siendo irregular. Si bien un 60% afirma utilizar el cinturón en trayectos cortos, existe un 40% que prescinde de él bajo la falsa premisa de que la baja velocidad o la cercanía del destino minimizan el peligro. Esta conducta refuerza la idea de que el cumplimiento de la ley en San Juan es, en muchos casos, discrecional y no una norma de autocuidado.
La urgencia de una transformación cultural
El análisis final de los especialistas no se limita a la necesidad de endurecer las sanciones o incrementar los controles policiales. El verdadero desafío reside en una reforma educativa estructural. El conocimiento a medias de las reglas de tránsito, sumado a la reticencia a abandonar hábitos riesgosos, configura un panorama donde el margen de error en la vía pública sigue teniendo consecuencias potencialmente fatales. La seguridad vial en la provincia requiere, más que nunca, un cambio profundo en la conducta ciudadana.







