Pese a la persistencia de ciertos componentes inerciales, los relevamientos de las principales consultoras privadas confirman un retroceso en el índice inflacionario. El dato clave es el quiebre de la barrera de los meses previos, aunque el indicador se resiste a perforar el piso del 2%.
El escenario de la desinflación
El panorama económico de abril arroja una señal positiva para el bolsillo de los argentinos: la inflación ha mostrado una marcada tendencia a la baja respecto a los periodos anteriores. Este proceso de desinflación, observado por diversas firmas de análisis económico, marca un hito en la actual gestión, logrando enfriar la dinámica de precios que venía castigando el consumo. Los especialistas coinciden en que el ritmo de aumentos se ha moderado significativamente, reflejando una estabilidad que no se percibía en el corto plazo.
El análisis de las consultoras y el piso del 2%
Si bien la noticia central es el descenso del índice, el consenso de los analistas advierte que el IPC de abril se ubicará siempre por encima del 2%. Esta cifra, que funciona como un «núcleo duro» difícil de perforar, responde a los ajustes pendientes en servicios regulados y a una inercia que todavía se siente en el rubro de alimentos y bebidas. No obstante, el hecho de que la curva sea descendente genera un clima de cauta expectativa en los mercados y en el Ministerio de Economía.
Rubros que traccionaron la baja
La moderación de los precios fue posible gracias a un comportamiento más estable en productos estacionales y a una menor volatilidad en los precios mayoristas. Esta dinámica permitió que, aun con paritarias en curso y actualizaciones en tarifas de energía y transporte, el promedio general lograra posicionarse por debajo de las proyecciones más pesimistas de principio de año. La desaceleración es un hecho concreto que las consultoras ya integran en sus informes de coyuntura.
Perspectivas para el próximo bimestre
Hacia adelante, el desafío del equipo económico será consolidar esta trayectoria descendente. El objetivo de máxima es que esta baja de abril no sea un evento aislado, sino el inicio de una convergencia hacia niveles más cercanos a la unidad. Sin embargo, por el momento, la atención está puesta en cómo el consumo interno reacciona ante esta leve tregua de los precios, en un contexto donde cada punto que desciende la inflación es visto como un avance estratégico en el plan de estabilización vigente.







