En un clima de creciente preocupación, los establecimientos educativos de nivel inicial y primario de toda la provincia dedican la jornada de este jueves a abordar la problemática de la violencia escolar. La medida, impulsada por el Ministerio de Educación, surge como respuesta directa a la ola de amenazas de tiroteos y «masacres» que circularon en redes sociales durante la última semana, vinculadas a peligrosos retos virales.
El impacto de las amenazas y el ausentismo
La situación crítica comenzó el pasado viernes, cuando varias escuelas céntricas, entre ellas la Escuela Superior Sarmiento, amanecieron con pintadas y mensajes intimidatorios. El temor generado en las familias provocó un ausentismo histórico: en algunas instituciones la asistencia no superó el 5%. Ante esto, las autoridades educativas determinaron que no se trata de hechos aislados, sino de conductas imitativas que requieren un abordaje pedagógico urgente para devolver la tranquilidad a la comunidad.
Ejes de la jornada: redes sociales y responsabilidad
El objetivo de las charlas en las aulas es desarticular el efecto de los retos virales y concientizar a los alumnos sobre las graves consecuencias legales y sociales de este tipo de mensajes. Los docentes trabajarán con material específico para fomentar el uso responsable de la tecnología y la importancia de no viralizar contenidos sospechosos que solo buscan amplificar el miedo.
Desde el Ministerio de Educación subrayaron que la escuela debe ser un espacio seguro y que estas jornadas buscan fortalecer la convivencia. «No podemos minimizar lo que pasa, pero tampoco generar alarma innecesaria. Es fundamental que los chicos entiendan que esto no es un juego», señalaron fuentes oficiales.
El rol clave de las familias y la seguridad
Además del trabajo en el aula, el Gobierno provincial ha reforzado la custodia policial en los ingresos de los edificios escolares para garantizar el normal dictado de clases. Sin embargo, se hizo un fuerte llamado a la corresponsabilidad de los padres. Se les solicita controlar activamente el contenido que sus hijos consumen y comparten en sus dispositivos, así como revisar periódicamente lo que llevan en sus mochilas.
La investigación judicial sigue su curso para identificar el origen de los mensajes, habiéndose registrado ya casos de alumnos que confesaron su autoría en instituciones céntricas. Por el momento, la consigna oficial es clara: informar cualquier situación sospechosa directamente al 911 o a los directivos, evitando la difusión de capturas de pantalla que entorpecen la labor de los investigadores.







