Expertos analizan por qué los mensajes intimidatorios se volvieron una tendencia viral entre adolescentes. Con más de 30 casos registrados en la provincia en lo que va del año, la preocupación crece mientras se debate el rol de las redes sociales y la falta de percepción del riesgo en los jóvenes.
Lo que comenzó como un trágico incidente aislado en Santa Fe a finales de marzo terminó por desencadenar un fenómeno inquietante en todo el país, y San Juan no quedó al margen. Las frases «mañana tiroteo» o mensajes similares se multiplicaron en las instituciones educativas locales, instalando un clima de psicosis que obligó a las autoridades a repensar los protocolos de seguridad y convivencia.
El sociólogo Marcelo Tardy, en diálogo con la prensa, analizó este comportamiento como un fenómeno netamente adolescente, profundamente influenciado por el consumo de redes sociales. Según el profesional, existe un intento de reproducir conductas violentas que traspasan la pantalla, impulsadas por un sector de la población que, en muchos casos, interpreta estas amenazas como una «broma» para lograr la suspensión de clases.
De las amenazas de bomba al «tiroteo»: la evolución de una moda violenta
La provincia ya tiene antecedentes cercanos. Durante 2025, San Juan sufrió una ola de amenazas de bomba que colapsaron edificios públicos como el Centro Cívico, el Hospital Rawson y diversas escuelas. El año pasado se cerró con 26 llamados de este tipo, superando ampliamente los 11 registrados en 2024. Sin embargo, este año la tendencia cambió su eje hacia las amenazas de tiroteo, sumando ya más de 30 incidentes reportados en territorio provincial.
Tardy advierte que el éxito de estos mensajes, desde la perspectiva de quien los emite, radica en la alteración del normal funcionamiento de la comunidad. «Cuando ven esa alteración, sienten que el mensaje fue exitoso. Si no se altera nada, el mensaje fracasó», explica el especialista, señalando que la búsqueda de notoriedad y los desafíos virales son los motores principales de este «efecto contagio».
Medidas de emergencia: mochilas transparentes y jornadas de reflexión
La gravedad de la situación llevó a que departamentos como Jáchal implementaran la obligatoriedad de mochilas transparentes como medida de prevención. Por su parte, el Ministerio de Educación organizó jornadas de concientización para abordar la violencia escolar desde una perspectiva pedagógica, buscando que los alumnos comprendan que anunciar un ataque no es una gracia, sino una provocación violenta con consecuencias legales y sociales profundas.
El desafío para los adultos y el sistema educativo es no naturalizar estos hechos. Detrás de lo que parece una travesura digital, puede esconderse la canalización de frustraciones o problemáticas más profundas que requieren una intervención estatal y familiar urgente. Mientras tanto, la comunidad educativa permanece en alerta, intentando descifrar cómo desactivar una tendencia que pone en juego los recursos del Estado y la salud mental de miles de estudiantes sanjuaninos.







