La segunda minera más grande del mundo analiza profundizar su participación en el proyecto Los Azules y expandir su presencia en otros yacimientos de la provincia. La empresa, que ya posee el 17% del emprendimiento calingastino, destaca las ventajas del RIGI para blindar capitales de largo plazo.
El mapa minero de San Juan continúa consolidándose como el destino predilecto para los capitales globales de la transición energética. Rio Tinto, la multinacional angloaustraliana, ha puesto a la provincia en el centro de su radar estratégico. Según fuentes del sector, la firma no solo evalúa incrementar su paquete accionario en Los Azules —donde ya es socia de McEwen Copper y Stellantis— sino que también estudia desembarcar en nuevos proyectos de cobre distribuidos en la geografía local.
A través de su división tecnológica Nuton, especializada en la lixiviación de sulfuros de cobre con menor impacto hídrico, Rio Tinto busca optimizar la eficiencia de los yacimientos sanjuaninos. El objetivo es claro: convertir a Los Azules en una mina candidata a extraer mineral oxidado para producir cátodos de alta pureza, mientras se avanza en la exploración de los cuerpos de mineral primario que yacen a mayor profundidad.
El RIGI como «escudo» para las grandes inversiones
Uno de los motores que ha traccionado este renovado interés es la implementación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Desde la cúpula de Rio Tinto han sido enfáticos: si bien el paquete no ofrece garantías absolutas ante los vaivenes de la economía global, sí brinda una protección jurídica y fiscal «inteligente» que permite proyectar operaciones de clase mundial a 30 años.
Esta previsibilidad es lo que ha permitido que el CEO global de la compañía, Jakob Stausholm, mantenga un diálogo fluido con las autoridades nacionales y provinciales, asegurando que Argentina —y San Juan en particular— sea un destino prioritario frente a otras regiones mineras del mundo.
Hacia un polo cuprífero mundial
La apuesta de Rio Tinto se suma a la de otros colosos como BHP y Glencore, convirtiendo a San Juan en la única provincia argentina que cuenta con la presencia de las tres operadoras más grandes del planeta. En el caso de Los Azules, el cronograma de trabajo es ambicioso: se prevé iniciar la fase de construcción hacia finales de 2026 para entrar en producción comercial en 2029.
De concretarse estos planes, la provincia no solo exportará concentrados y cátodos de cobre, sino que también captará tecnología de punta en procesos sustentables. Rio Tinto ya dejó en claro que «todas las opciones están sobre la mesa», desde la adquisición de más activos hasta la compra total de proyectos estratégicos, confirmando que la carrera por el cobre sanjuanino está más vigente que nunca.







