El primer ministro de Israel aseguró que el grupo libanés está saboteando la tregua y ordenó a las fuerzas de defensa actuar «con vigor» ante las recientes violaciones. La escalada bélica pone en jaque la estabilidad en la región tras una jornada marcada por lanzamientos de drones e incursiones aéreas.
La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo punto crítico este domingo. Durante la reunión semanal de Gabinete en Jerusalén, el primer ministro Benjamín Netanyahu lanzó una dura advertencia contra Hezbolá, acusando a la organización de «desintegrar en la práctica» el acuerdo de cese del fuego mediante el lanzamiento de proyectiles y vehículos aéreos no tripulados hacia territorio israelí.
Respuesta militar y libertad de acción
Ante lo que calificó como provocaciones directas, Netanyahu instruyó a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) para que operen sin restricciones. «Estamos actuando con vigor según las reglas acordadas», afirmó el mandatario, subrayando que su gobierno mantendrá la «libertad de acción» no solo para repeler ataques, sino también para neutralizar amenazas emergentes en el sur del Líbano.
Por su parte, el ejército israelí informó que logró interceptar tres drones que intentaban ingresar a su espacio aéreo antes de que pudieran causar daños. En represalia, la aviación de Israel bombardeó posiciones de infraestructura de la Fuerza Radwan, la unidad de elite de Hezbolá, en diversos puntos de la frontera.
El descargo de Hezbolá
Desde el Líbano, la organización chií rechazó las acusaciones de Netanyahu y justificó su accionar como una respuesta legítima a las «persistentes violaciones» del espacio soberano libanés por parte de Israel desde el inicio de la tregua temporal. En un comunicado oficial, el grupo aseguró que se mantendrá en estado de alerta para «defender su tierra y a su pueblo» mientras persista la ocupación de ciertos sectores del territorio.
Este nuevo intercambio de fuego y retórica bélica se produce en un momento de extrema fragilidad política, justo cuando se intentaba avanzar en un proceso de diálogo mediado internacionalmente. Con la confirmación de estos nuevos ataques, el futuro del alto el fuego queda bajo un signo de interrogación, mientras la comunidad internacional observa con preocupación un posible retorno a las hostilidades de gran escala.







