La decisión de la Dirección de Hidráulica de endurecer las restricciones y adelantar la monda genera una fuerte resistencia en las cámaras sectoriales. Advierten que el recorte de caudales en esta etapa crítica compromete la viabilidad técnica de los viñedos para el ciclo 2027.
SAN JUAN – La administración del agua en el desierto sanjuanino ha dejado de ser una cuestión meramente técnica para transformarse en un conflicto de alto voltaje político y social. En las últimas horas, la oficialización de un esquema de riego más restrictivo y el adelantamiento de las tareas de limpieza de canales (monda) han puesto a las principales entidades productivas de la provincia en pie de guerra contra la Dirección de Hidráulica.
El núcleo de la disputa: La «Post-Cosecha» en peligro
El malestar del sector agrícola no es caprichoso, sino técnico. Tras finalizar la vendimia, la planta de vid entra en un período crítico conocido como post-cosecha. Durante esta ventana, el cultivo necesita agua para realizar la fotosíntesis y acumular reservas de almidón en sus raíces y troncos.
«Si le quitamos el agua ahora, la planta no acumula energía. El resultado lo vamos a ver en la primavera de 2026 y en la cosecha de 2027, con brotaciones débiles y una caída drástica en el rendimiento», explican desde la Federación Viñatera.
Los argumentos de Hidráulica vs. La realidad del campo
Desde el organismo provincial argumentan que el derrame del Río San Juan se mantiene en niveles históricamente bajos —un 40% por debajo de la media anual— y que es imperativo priorizar el llenado de los diques (Ullum, Punta Negra y Los Caracoles) para garantizar el consumo humano y la seguridad eléctrica.
Sin embargo, los regantes denuncian que el ajuste siempre recae sobre el eslabón más débil:
- Ineficiencia del sistema: Se estima que el 30% del agua se pierde por infiltración en canales que aún son de tierra.
- Falta de auxilio: Exigen la reactivación de las baterías de pozos oficiales para compensar los días de corta, una promesa que, según los productores, se cumple de manera dispar en los departamentos.
- Costos energéticos: Aquellos que tienen perforaciones propias enfrentan facturas eléctricas imposibles de pagar, lo que vuelve al agua de turno (superficial) su único recurso viable.
Hacia una posible judicialización
La tensión ha escalado al punto de que algunas cámaras analizan presentar medidas cautelares. Argumentan que la ley de aguas de la provincia debe equilibrar los usos y que la producción es el motor económico de San Juan. Mientras tanto, en departamentos como Caucete, San Martín y Pocito, los productores se mantienen en asamblea permanente, evaluando movilizaciones hacia la capital si no se revisa el cronograma de cortas.
El escenario es complejo: un río que no trae agua suficiente, diques que necesitan recuperarse y una producción que, sin el riego adecuado en estas semanas, ve amenazado su futuro inmediato. La Mesa del Agua tiene por delante el desafío de evitar que la crisis hídrica se convierta en una crisis social irreversible.







